J. Salatiel Arroyo Zamora
Aunque el municipio de Zitácuaro está sobrerrepresentado en el Congreso del Estado de Michoacán, esa carga tributaria de los ciudadanos no necesariamente se traduce en beneficios para la colectividad. Al contrario, es más de lo mismo: simulación, engaño y complicidades.
Lo que significa que, la cantidad de representantes populares, está muy distante de la posibilidad que exista calidad en el cumplimiento de sus obligaciones como tales. Sólo discursos con buenas intenciones (que jamás se concretan), informes vacíos y acciones superficiales, son las actitudes que les caracterizan.
Zitácuaro es de las ciudades más grandes y pobladas de Michoacán, pero sólo cuenta con un distrito electoral local (junto a Ocampo y Angangueo), a diferencia de Morelia (con cuatro distritos) y Uruapan (dos jurisdicciones distritales electorales).
No obstante, la tres veces Heroica ciudad de la Independencia, tiene la representación de tres diputados locales en el Congreso del Estado: Emma Rivera Camacho (Morena), representante de mayoría relativa. Octavio Ocampo Córdova (PRD), de representación proporcional o plurinominal. Quien, aunque es originario de Tuzantla y tener su residencia en Morelia, seguramente ha cambiado su domicilio oficial a Zitácuaro, donde pretende convertirse en candidato a la presidencia municipal. Y Grecia Aguilar Mercado, diputada plurinominal de Movimiento Ciudadano, joven poco conocida en la vida pública de la región.
Aun así, a pesar de tener tres diputados locales, una legisladora federal y 15 integrantes del Cabildo o Ayuntamiento, nadie representa realmente los intereses de la colectividad, todos se han vuelto cómplices de la opacidad, además de practicantes de la falsedad y el engaño.
No obstante, de las evidentes deficiencias en el ejercicio de sus funciones, aspiran convertirse en candidatos a nuevos cargos, o pretenden la reelección, para perpetuarse en los espacios de poder.
“Zitácuaro, el ayuntamiento de Michoacán que más se ha endeudado”, fue el encabezado de la prensa estatal, el pasado 23 de junio. Pero los zitacuarenses -a tres meses de distancia- ya no recuerdan o no quieren tener presente ese tipo de noticias. Prefieren distraerse en los montajes de falsos reconocimientos a la “eficiencia administrativa”.
Premios que también cuestan a los contribuyentes, como la famosa “Escoba de Oro”, que tanto se alardeó, o el reciente galardón del “Premio Lidera”, entregado por la revista Líderes Mexicanos, “en reconocimiento al rescate de espacios públicos en Zitácuaro”.
A los residentes de este heroico municipio tampoco le ha interesado el despilfarro de su dinero en frivolidades, alimentando egos y ensalzando vanidades, como el pago al Grupo Fórmula de más de medio millón de pesos por una entrevista de Joaquín López Dóriga a nuestro alcalde, mientras se omite el pago a proveedores locales por más de dos años (desde la administración pasada), llevando al borde de la quiebra a emprendedores del municipio, o metiéndolos en serios y angustioso aprietos financieros por el incumplimiento y ausencia de pagos puntuales.
Sobre todo a pequeños empresarios y comerciantes del municipio, algunos que incluso hicieron su respectiva aportación a la campaña, como dictan los cánones de corrupción político-electoral, que el grueso de la población ignora, pero que permite que familiares cercanos al alcalde y socios predilectos se vuelvan millonarios.
Podredumbre que se traslada con mayor fuerza al momento de acceder al cargo y ejercer el gobierno que, al agotarse los fondos (insuficientes para el hambre desmedida de la clase política en el poder), el mandatario se ve forzado a contratar deudas impagables.
Como sucede en Zitácuaro, donde el ayuntamiento ha adquirido un crédito fiscal por un monto de 131 millones y medio de pesos, en menos de un año de transcurrida la presente administración; pero que, desde el gobierno anterior, presidido también por Juan Antonio Ixtláhuac Orihuela, se intentó endeudar al municipio.
Lo que se impidió por los entonces diputados priistas en el Congreso local, encabezados por la ahora neo morenista Gloria Tapia Reyes, seguidora de Raúl Morón Orozco, gracias a la mediación de su compadre, el ex alcalde Juan Carlos Campos Ponce.
Sin embargo, el pasado mes de junio se concretó la carga financiera para los zitacuarenses (superior a los 131 millones, 500 mil pesos), bajo el pretexto de realizar obra pública. La que es más visible en las comunidades con Autogobierno con presupuesto participativo directo mínimo, pero que bien administrado da buenos frutos.
Mientras que, más de 400 millones de pesos que recibe el municipio se distrae en gran parte a engrosar bolsillos, cuentas bancarias y patrimonios personales.
Resultando insuficiente ante la voracidad desmedida que obliga endeudar a los desamparados pobladores, ante la cómplice validación de todos, absolutamente todos, los llamados representantes populares.
Que, en días recientes, dos de ellos pomposamente “rindieron sus informes legislativos”, sin rubor alguno (en busca del respaldo ciudadano, para seguir timando con él).
Un dato relevante, es que la inmensa mayoría de los representantes populares de la población de Zitácuaro, tanto en el Congreso del Estado como en el Ayuntamiento, pertenecen a la 4T (Morena PT) y guardan silencio ante las atrocidades y latrocinios cometidas por sus correligionarios, nada más porque buscan seguir pegados a la ubre presupuestal y gozando los privilegios del poder público, en los cargos que ya tienen, u otros huesos más suculentos.
Es decir, son las mismas lacras y se protegen entre ellos, estableciendo pactos y alianzas en perjuicio de la colectividad, que sigue creyendo los embustes. Es tal la ofuscación, producto de la avaricia y arrogancia, que sin ayuda están acabando con sus “minas de oro”.
Pasan por alto que, quien representaba la fortaleza más grande, es ahora la peor carga; quien significaba la esperanza, la honestidad valiente, el motor impulsor de la transformación y combatiente inquebrantable de la corrupción, se está convirtiendo en la muestra más grande, “histórica” e irrefutable de putrefacción internacional, que será revelada próximamente y que asuntos como “La Barredora” y el contrabando multimillonario de hidrocarburo, es nada más la punta de la madeja.
Que descubrirá cómo lo que prometieron exterminar, se dedicaron a fomentarlo con mayor descaro. Obligando a gobiernos extranjeros combatirlos sin miramientos, por tratarse de aliados y facilitadores de operaciones terroristas.
Los otros aliados, los domesticados y “el pueblo bueno y sabio”, tratarán que la corriente no los arrastre, se desmarcarán o huirán. Los demás, decepcionados ante la realidad, como los familiares, amigos y compañeros de los 43 normalistas de Ayotzinapa, a los que durante 11 años se les ha mentido, engañado y traicionado, se rebelarán contra los verdaderos asesinos: El Estado. Hasta los mismos socios políticos intentarán desmarcarse.
En Michoacán, por ejemplo, está en riesgo la alianza entre el senador Raúl Morón Orozco y el Partido Verde Ecologista de México, que a nivel nacional está valorando la posibilidad de impulsar candidatura propia, tal vez en la persona del diputado federal Ernesto Núñez Aguilar.
Lo que debilitaría grandemente las aspiraciones de Morón Orozco, pues en Morena le están cerrando las puertas, ya que el control del partido y la estructura del gobierno y sus recursos están en poder de sus más acérrimos adversarios, tal vez hasta enemigos políticos.
La política electorera es de billetes, así acostumbraron a la raza y algunos es lo único que recibirán de la sarta de embusteros y sólo en tiempos electorales, después ni los conocen.
Pero el profesor Raúl “no dispara ni en defensa propia”, afirman sus allegados y quienes lo conocen. Él todo quiere para sí y su familia, con el pretexto de jugar limpio, y así se quedará… bueno, ni tanto, el Senado y su cercanía con la presidenta le permitirá amasar patrimonio para él y varias generaciones de descendientes.
A eso van pues, ni modo que no aprovechen. Jodidos los que siguen confiando en ellos, y trabajándoles gratis.
(Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad estricta del autor).



