SINOPSIS POLÍTICA/Incontenibles asesinatos políticos en la región oriente

J. Salatiel Arroyo Zamora

Dos son los secretarios del ayuntamiento de Ocampo que han sido asesinados durante la presente administración estatal de la 4T y su gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, quien, inmerso en su arrogancia y desenfreno -extasiado por el poder que el sufragio le ha conferido-, no alcanza a asimilar el daño que está causando al Estado (población, territorio y gobierno), así como al propio partido político que lo encumbró en esa oportunidad, de vivir de los bienes ajenos, y que poco o nada hace para frenar sus apetitos, a costa del menoscabo de la misma organización política que lo ha beneficiado.

Siendo, a la fecha, 28 funcionarios y servidores públicos asesinados en Michoacán, durante el mandato de Morena en el estado, entre ellos siete presidentes municipales, incluyendo el alcalde de Uruapan (Carlos Alberto Manzo Rodríguez) hace cinco meses, y dos secretarios del ayuntamiento de Ocampo.

El 28 de septiembre del 2022, fue localizado sin vida el joven priista Omar Daniel Colín Alanís, secretario del ayuntamiento de Ocampo, quien fue privado de la libertad y la vida junto a su señor padre. Terminando los criminales con una prometedora carrera política, sueños y aspiraciones de un activo tricolor, formado en la escuela nacional de cuadros del Partido Revolucionario Institucional.

Mientras que, la noche del domingo (5 de abril), fue localizado sin vida y con visibles huellas de violencia, en un paraje del municipio de Aporo, Pedro Valencia Cerecero, también secretario del ayuntamiento de Ocampo durante el presente ejercicio de gobierno del PT.

En este caso, las autoridades le dieron un manejo “atípico” a la información, emitiendo comunicados que describían principalmente la detención de tres individuos relacionados con el asesinato del funcionario, resaltando la aprehensión, pero minimizando la desaparición y homicidio del secretario que, presumiblemente había sido privado de la libertad cuatro días antes, en el municipio de Irimbo, cuando se dirigía a Maravatío. Especulándose que le fue arrebatada la vida horas después, pues el cadáver ya presentaba avanzado estado de descomposición -según la autoridad-.

Aun cuando hay detenidos, el móvil del crimen continúa sin esclarecerse totalmente, aumentando la zozobra ciudadana ante el incremento de la inseguridad en la región y en el estado, donde los hechos de violencia graves se acumulan, sin respuestas claras, mientras la desconfianza en las autoridades crece, ante los erráticas y reincidentes declaraciones de la “disminución de homicidios dolosos” en la entidad.

Cuando resulta evidente que ni los hombres en el poder, los que están obligados a tutelar los derechos elementales de los gobernados, no son capaces de protegerse a sí mismos.

Sin embargo, el reciente homicidio de otro secretario del ayuntamiento de Ocampo (Pedro Valencia Cerecero) ha generado indignación y preocupación, no sólo por la manera violenta en la que se le arrebató la vida, sino por la actuación de las autoridades y el manejo que se ha dado a la información por parte de las fuentes oficiales.

Pues, al confirmarse que el cuerpo localizado en un paraje de Aporo correspondía al funcionario municipal reportado como desaparecido desde el primero de abril en Irimbo, las autoridades informaron la detención de tres individuos como presuntos responsables del asesinato.

Mayor suspicacia provocó la rapidez con la que se anunció la detención de los probables autores materiales (antes de informar del homicidio), demostrando el gobierno de Michoacán más preocupación por cubrir y distorsionar la realidad -cuando es incomoda o les contradice la versión-, que por transparentar los hechos. Les interesa principalmente cuidar la imagen (aunque se encuentre toda corroída), antes que procurara justicia y crear condiciones de seguridad para los michoacanos.

Evidenciándose no sólo la violencia e inseguridad en la que se encuentra hundida la población, sino la incapacidad de las instituciones para conducirse con trasparencia.

Respecto al asesinato de Pedro Valencia Cerecero, el gobierno ha descartado motivos políticos o vinculados a la delincuencia organizada, especificando que se trata de un hecho en el que su pareja (del occiso) habría buscado hacerse de recursos financieros o de obtener algún beneficio de la responsabilidad que él tenía en el ayuntamiento.

De acuerdo a investigaciones de la Fiscalía, el secretario del ayuntamiento de Ocampo fue privado de la libertad el día 01 de abril, cuando se dirigía a Maravatío. Al día siguiente su familia recibió llamadas exigiendo 500 mil pesos de rescate, por lo que acudieron a presentar la denuncia correspondiente, con la cual dieron inicio las labores de investigación, que permitieron identificar la ubicación de los teléfonos desde donde se pedía el rescate, mismos que procedían del estado de Querétaro y de la misma cabecera municipal de Ocampo.

Afirman las autoridades que, gracias a la colaboración interinstitucional con la Fiscalía de Querétaro, se logró que el día 04 de abril se detuviera a José Alonso y a Axel Diego por secuestro agravado, asegurándoseles equipos celulares vinculados a los hechos. En tanto que, el día siguiente (05 de abril) se detuvo a Francisco, en el municipio de Ocampo, quien presumiblemente programó, ejecutó el secuestro y le habría quitado la vida al secretario del ayuntamiento.

Durante las investigaciones y dando seguimiento a los teléfonos móviles, fue como se logró la localización del cuerpo sin vida de Pedro Valencia, en el municipio de Aporo y al realizar la necropsia se descubrió que había sido asesinado desde el 02 de abril; es decir, desde el día siguiente de que fue plagiado.

ÓPTIMOS DISTRACTORES

Afortunadamente, para la autoridad, el crimen en contra del funcionario municipal de Ocampo no fue ejecutado por la delincuencia organizada. Lo que ha permitido su instantáneo “esclarecimiento” y veloz aprehensión de los autores (materiales e intelectuales), en momentos de tensión política.

Cuando se ha difundido un audio que involucra al máximo operador financiero del gobierno de Michoacán y de personajes encumbrados en el régimen gobernante en el país, con cabecillas del crimen organizado, que, con familiaridad, entre reproches y exigencias, le ofertaba dos millones de pesos por el control de los penales; presumiblemente para distribuir droga, porque la venta de comida y todos los demás productos e insumos, incluido el agua, era (y sigue siendo) negocio familiar del protegido de la dinastía Cárdenas.

Pero se necesitan más distractores, de mayor peso, que contribuyan a “purificar” a los que hoy gobiernan y les permita dejar herederos en el poder. Por eso se siguen lanzando con mayor ahínco en contra de Silvano Aureoles, ahora acusándolo de tortura y asesinato, derivado del enfrentamiento entre policías y pobladores de Arantepacua, donde también hubo uniformados caídos y sus hijos en la orfandad.

Sin embargo, lo que más interesa al régimen de la 4T, no es el esclarecimiento de los hechos, mucho menos justicia para las víctimas, sino convertir a Aureoles Conejo en asesino repudiado, en cuyo caso de maldad se concentre la atención ciudadana, incluso presionando a la presidenta Claudia Sheinbaum a opinar del asunto -como sucedió ayer viernes en “La Mañanera del Pueblo”-, sin atinar ella que decir y sólo repetir los datos que el reportero requirente le aportó, determinando que los “detalles” debían ser proporcionados por el gabinete de seguridad…

-Reportero de Milenio: “Presidenta, preguntarle, el día de ayer la Fiscalía de Michoacán dio a conocer que el ex gobernador Silvano Aureoles salió del país probablemente con la ayuda del CJNG, ¿Qué información tiene al respecto, que información le ha dado el gabinete de seguridad?

-Presidenta Claudia Sheinbaum: “Solamente la información que se hizo pública ayer por parte de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Michoacán… y los detalles, ya los puede dar el gabinete de seguridad. Pero lo que conocemos, es lo que se informó el día de ayer, como ustedes saben tiene una orden de aprehensión por parte de la Fiscalía General de la República y, pues sigue abierta esta orden de aprehensión para su detención”.

-Reportero: “¿Por parte del Instituto Nacional de Migración estaba esta alerta migratoria activada, presidenta?”

-Presidenta Claudia Sheinbaum: “Ya podrá informar el gabinete de seguridad, pero entiendo que sí había ficha roja… (voltea para ser auxiliada por sus colaboradores, quienes le asisten de manera afirmativa) … ¿Sí?, Si había ficha roja”.

La desesperación del gobernador michoacano crece cuando está cerca su salida y afanosamente busca blindarse, para no padecer persecuciones, y su agobio sea solamente la nostalgia por el poder y la frustración de no ser más el centro de atención, dirigiendo parte de sus obsesiones y la capacidad del gobierno, en reunir en Silvano Aureoles la creencia de ser el más malvado y delincuente de Michoacán, alguien que pueda superar la maldad de cualquier otro infractor de la entidad, ante quien el mismo mandatario en funciones sea purificado, y con la detención del perseguido, él y sus funcionarios glorificados. Por lo pronto, ayer detuvo a otros cinco elementos que sirvieron en la SSP con Aureoles, por el caso Arantepacua.

Pero el mandatario y sus colaboradores sólo están quedando como vulgares traidores y malagradecidos con quien les dio la oportunidad de saquear y enriquecerse al amparo del servicio público, como acertadamente lo ha manifestado el dirigente priista Guillermo Valencia Reyes, al declarar en conferencia de prensa -el pasado martes- que a la mitad del gabinete, así como a la mayoría de diputadas y diputados de Morena y de otros partidos, Silvano Aureoles les quitó el hambre y ahora se la pasan hablando mal de él. Lo que revela la calidad de personas que son.

Aclarando Valencia Reyes que su pretensión no es defender a Silvano, “no soy abogado del diablo… ni fui su amigo, ni soy, ni seré su amigo. No trabajé con él, ni me quitó el hambre, como a la mitad del gabinete de Alfredo Ramírez Bedolla y a muchos de los diputados ingratos y malagradecidos que ahí están ahorita y que no hacen más que hablar mal de Silvano…”.

Y, mientras el pleito entre “comadres” sigue, Michoacán se hunde y sus hijos mueren.

(Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad estricta del autor).

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