Jesús Michel Narváez
Quizá, solamente quizá, me mente no admite las abiertas contradicciones en la presunta captura de Rubén Nemesio Oseguera Cervantes.
Aquí, en este espacio, comenté de las irregularidades que se advertían en la información brindada por la Secretaría de la Defensa Nacional.
Apunté con claridad que al filo de las 10 de la mañana del 22 de febrero -domingo cuando todos esperamos dormir un poco más de lo debido- el ejército emitió un comunicado en el que informaba el abatimiento del criminal.
La narrativa precisaba que por acciones de inteligencia se logró ubicar a una mujer, aparentemente pareja del criminal, que conduzco a la milicia al lugar en donde se encontraba el enemigo número uno de la DEA en Estados Unidos, por quien ofrecía 15 millones de dólares.
La historia es harto conocida y no vale la pena repetirla casi a 30 días de haberse escrito.
Sin embargo, sería irracional. como periodista, dejar pasar un señalamiento que ratificaría mi punto de vista publicado desde el 23 de febrero y oficialmente confirmado por la Fiscalía General de la República:
LA ESCENA DEL CRIMEN FUE CONTAMINADA.
Concediendo sin admitir, no sería novedad.
Sin embargo, que la FGR, ya con la nueva fiscal, establezca prácticamente la imposibilidad de confirmar que en la casa en donde presuntamente se encontraba el criminal porque la “escena del crimen fue contaminada”, me lleva a suponer que el distanciamiento entre el secretario de Seguridad Pública Ciudadana y responsable del gabinete de seguridad federal y el ejército, la Marina y la Guardia Nacional, es casi tan claro como el agua santificada.
De acuerdo con la información oficial de la Defensa Nacional cuya cabeza es el general Ricardo Trevilla y el comandante Guillermo Briseño Lobera, comandante de la Guardia Nacional, los enfrentamientos con el criminal y sus sicarios se iniciaron en la casa en donde se encontraba El Mencho de la cual escapó para refugiarse en el bosque hasta donde fue perseguido y rodeado por lo cual disparó contra elementos de la GN con lo que causó su muerte.
Historia conocida. Discordantes los anuncios: en la casa de El Mencho no se advierte un solo disparo en paredes, cristales y puertas. En el operativo no había más elementos que los de la Guardia Nacional que ingresaron y salieron para segur a El Mencho en su intento de huida.
Luego, entonces, ¿quién contaminó la escena?
¿De verdad fue contaminada o es el pretexto para no ir al fondo después de conocer las narconóminas?
Racionalmente solo hay algo preciso: los elementos de la GN que ingresaron a la casa son los púnicos que pudieron haber contaminado la escena.
De tal forma que la narconómina encontrada, fue dejada intencionalmente para que las indagatorias siguieran la pista.
Y, sin más, se perdiera la verdadera pista y con lo cual se vuelve a preguntar desde este espacio: ¿de verdad El Mencho está muerto?
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(Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad estricta del autor).



