José Cruz Delgado
Si algo tiene que presumir el gobernador morenista de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, es su gobierno fallido, no solo en seguridad sino en todos los rubros, ¿con que cara van a salir a las calles a pedir el voto en el 2027 cuando Morena está catalogado como un narco partido y marcado por los escándalos de corrupción y protector de presuntos delincuentes?
En lugar de presumir debería Ramírez Bedolla pedir perdón al pueblo de Michoacán por sus fallos, sobre todo en seguridad y que ha permitido el avance de crimen organizado que a desplazado a miles de familias de sus lugares de origen, las desapariciones forzadas y el alto índice de homicidios dolosos que han inhibido las inversiones.
El gobernador intentó con un evento morenista lavar su imagen deteriorada, quiso mostrar músculo en un evento para conmemorar los siete años del inicio de la Transformación, que más bien es degradación, solo la feligresía morenista acarreada acudió a dizque cerrar filas y a rendirle pleitesía, pero el verdadero pueblo lo despreció.
Pero no acudió todo el morenismo por la división interna y la lucha por el poder.
La continuidad de la 4T en Michoacán colgada de alfileres, aunque lo nieguen.
(Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad estricta del autor).



