*Con el fiscal creció la violencia y homicidios dolosos
José Cruz Delgado
No sé si usted amable lector ha notado que desde el 18 de agosto de 2025 en que Carlos Torres Piña asumió el cargo de Fiscal General de Michoacán la violencia se ha disparado en proporciones alarmantes que da terror.
Los homicidios dolosos aún aumentado al igual que la muerte de políticos, en una entrega anterior comenté que se le debía de dar el beneficio de la duda, pero ya quedó demostrado que le quedó grande el cargo. También dije que con todos los recursos del estado no pudo con la violencia siendo secretario de gobierno con Alfredo Ramírez Bedolla.
El fiscal carnal del gobernador no da una, recibió una paliza electoral de parte del actual alcalde de Morelia cuando compitió para la presidencia municipal, regresó al cargo de secretario de gobierno a seguirla Zurrando y las cosas siguieron igual, o peor, fue rebasado por la inseguridad, el premio a su ineptitud fue la Fiscalía donde hasta ahora no ha hecho más que el ridículo, y para acabarla de empeorar, se dice que está en la mira de la justicia estadounidense por presuntos nexos con la delincuencia organizada.
A su arribo a la fiscalía empezó a dar nombramientos a diestra y siniestra, a sus cuates, claro, pero resultados nada.
A la fiscalía ya en manos de Torres Piña, el congreso del estado la dotó de una nueva Ley Orgánica mediante la cual generó una reestructura para la procuración de justicia, el combate a la impunidad, la protección a las víctimas así como el fortalecimiento del Estado de derecho con transparencia y eficacia, eso fue lo que se dijo, pero ni hay procuración de justicia y mucho menos Estado de Derecho.
Fue un engaño de las y los legisladores eso de que con el nuevo marco jurídico buscaría las fortalecer la institución a través de 9 ejes fundamentales, como autonomía Plena y Gobernanza; Modernización Tecnológica y Eficiencia; Atención a Víctimas y Derechos Humanos; Investigación y Búsqueda de Personas Desaparecidas; Inclusión y Justicia Intercultural; Protección de Periodistas y Defensores de Derechos Humanos; Especialización en Delitos Financieros y Patrimoniales; Control y Profesionalización; y, Combate a la Corrupción Judicial y Transparencia.
Fue una pifia.
(Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad estricta del autor).



