José Cruz Delgado
Los escándalos rodean a Los López por su vida de lujos y excesos, vivir en la justa medianía no aplica para ellos solo en los discursos, la hipocresía la llevan en el ADN. Cada día salen a relucir a la luz pública la vida disipada que heredaron del obradorismo y no explican de dónde salió tanta riqueza para vivir como Reyes.
Ahora fue el turno de Ramón López Beltrán, otro hijo.de Andrés Manuel López Obrador vacacionando en el exclusivo complejo Vidanta Riviera Maya, que ha generado una serie de críticas por el contraste con el discurso oficial de austeridad y, sobre todo, por los posibles vínculos de corrupción y tráfico de influencias entre el sector público y el privado, al ser el dueño del complejo un empresario consentido por el exmandatario tabasqueño.
Medios nacionales aseguran que López Beltrán pasó al menos dos semanas hospedado en el resort propiedad del empresario Daniel Chávez Morán, quien fue designado asesor honorario del gobierno federal durante la construcción del Tren Maya, uno de los proyectos insignia de la administración obradorista.
Según publicaciones periodísticas, aún no confirmadas dan cuenta del tipo de alojamiento exacto, se sabe que las villas privadas más exclusivas de Vidanta -como “The Estates”- pueden alcanzar hasta 17 mil dólares por noche, es decir, más de 290 mil pesos. Incluso si se tratara de una suite menos lujosa, el costo total de la estancia podría oscilar entre 137 mil y más de 400 mil pesos, una cifra que ha despertado dudas sobre el origen de los recursos con los que se pagó el viaje.
Analistas han señalado que la cercanía entre el expresidente y Chávez Morán puede haber facilitado privilegios en proyectos turísticos, ambientales o de infraestructura, abriendo la puerta a un posible caso de tráfico de influencias o intercambio de favores.
Este episodio se suma a una larga lista de escándalos relacionados con familiares del expresidente, cuyos privilegios parecen desmentir la promesa de acabar con el viejo régimen de “amiguismo, influyentismo y corrupción”.
(Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad estricta del autor).



