*¿Dónde quedó el principio de la presunción de inocencia?
*¿Por qué tanta saña contra Silvano?
José Cruz Delgado
Más cínica no pudo haber sido la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al blindar al coordinador de los senadores de Morena, Adán Augusto López, pese a los señalamientos de sus presuntas ligas con el crimen organizado, pero ya sabemos que la 4T protege a los suyos aunque destilen corrupción.
La presidenta se reunió con Adán y Ricardo Monreal para ratificar al primero y darles línea sobre las próximas iniciativas, entre ellas la nefasta reforma electoral, queda demostrado que el Legislativo cooptado por el Ejecutivo, lo tiene a sus pies y que la separación de poderes es pura simulación.
Así pues, pese a que Augusto López es señalado de tener una relación con Hernán Bermúdez Requena, recibió el espaldarazo de la presidenta para que siga al frente como coordinador de los parlamentarios en el Senado de la República.
Eso de que no habrá impunidad es otra falacia más de Morena, la prueba es que Adán está protegido con el manto de la impunidad que les da el poder presidencial.
Claro que Adán no será investigado ni señalado como presunto delincuente, para ello está la Fiscalía General de la República a su servicio, una fiscalía que se utiliza para perseguir opositores, ahí están los casos del exgobernador de Michoacán Silvano Aureoles y de Alito Moreno a quienes persigue con saña, los quieren ver encarcelados por el simple hecho de ser opositores al régimen.
Silvano fue considerado como un fiel defensor de la democracia en Michoacán cuando acusó la injerencia del crimen organizado en la elección para gobernador en la que curiosamente resultó ganador Alfredo Ramírez Bedolla a quien por cierto, el Padre Goyo lo ha acusado de tener ligas con la delincuencia organizada.
Bueno, pues luego que Silvano denunciara la injerencia del crimen organizado en los comicios, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador estalló en cólera y a pesar que el exmandatario se las llevó, nunca lo quiso recibir y avaló el triunfo espurio de Alfredo Ramírez Bedolla y desde entonces le pidió que buscara por dónde joder a Silvano, esa fue la primera encomienda de su “amo” que cumplió al pie de la letra y desde entonces la ha utilizado como instrumento de venganza contra Aureoles Conejo.
Pudo haber tenido Silvano algún “pecadillo”, algunas observaciones, pero nada que no pudiera solventar, pero no le dieron tiempo de nada, les urgía encarcelarlo, ¿y dónde quedó el principio de la presunción de inocencia?
Digo.
(Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad estricta del autor).



