*El Cantoya Fest y la irresponsabilidad institucional del Ayuntamiento de Pátzcuaro
Marco Aguilar
Durante el Cantoya Fest 2025 se lanzaron al cielo de Pátzcuaro cientos de globos de papel, con fuego encendido y sin control alguno. Lo que fue promovido por el Ayuntamiento como “un espectáculo de luz y tradición”, terminó en una lluvia de basura dispersa sobre tejados, patios, árboles, calles, cultivos, cuerpos de agua y zonas de conservación natural.
Cada globo, una amenaza latente. Cada caída, una huella de irresponsabilidad.
A diferencia de lo que el discurso oficial pretende vender, el evento no fue inocuo ni gratuito: hoy Pátzcuaro enfrenta consecuencias reales, entre ellas la acumulación de residuos en azoteas, el taponamiento de alcantarillas -que ya ocasionó inundaciones en diversos inmuebles del centro histórico-, afectaciones a la vegetación y posibles daños a fauna local.
- El daño es real, aunque lo quieran ocultar
Los globos de Cantoya, por más vistosos que parezcan, son residuos sólidos urbanos una vez que pierden su flotabilidad. Caen sin control, muchas veces aún encendidos, y terminan atorados en árboles, techos o flotando en los ríos y lagos cercanos. Esta edición 2025 no fue la excepción: decenas de imágenes y testimonios dan cuenta de estos residuos acumulados incluso en zonas patrimoniales y de conservación ambiental.
Aún más preocupante es el impacto en la infraestructura urbana, pues el arrastre de estos residuos por las lluvias contribuyó al taponamiento de coladeras, lo cual derivó en inundaciones en viviendas y negocios, particularmente en el centro histórico. Esto representa un daño directo, previsible y evitable.
- El marco legal que se violó
Este evento transgredió múltiples disposiciones legales:
a) Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA)
Artículo 15, fracciones I, IV y V: obliga a toda autoridad a prevenir y controlar la contaminación del aire, agua y suelo, así como preservar el equilibrio ecológico.
Artículo 170: faculta a las autoridades para suspender actividades que representen un riesgo inminente para el medio ambiente.
b) Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR)
Artículo 5, fracción XI: clasifica los globos como residuos sólidos urbanos y obliga a su manejo integral.
Artículo 31: responsabiliza a los gobiernos municipales por el manejo, recolección, disposición y supervisión de residuos generados en eventos públicos.
c) Ley de Cambio Climático del Estado de Michoacán
Artículo 13 y 15: promueve la reducción de emisiones contaminantes, y prohíbe prácticas que las aumenten sin justificación.
d) Ley de Protección al Patrimonio Cultural del Estado de Michoacán
Artículo 9: obliga a los municipios a preservar el entorno urbano patrimonial y a evitar riesgos derivados de actividades masivas sin planeación.
e) Reglamento Municipal de Ecología y Gestión Ambiental de Pátzcuaro (si aplica o está vigente)
Generalmente, este tipo de reglamentos prohíben expresamente el lanzamiento de materiales combustibles o contaminantes al aire libre y obligan al Ayuntamiento a garantizar el cuidado del entorno.
- La responsabilidad del presidente municipal
Julio Arreola, presidente municipal de Pátzcuaro, no sólo autorizó el evento, sino que fue su principal promotor y organizador. Su presencia en todos los actos oficiales del festival, así como las publicaciones institucionales que lo celebran, dejan claro que no puede evadir su responsabilidad directa.
Y no hablamos sólo de responsabilidad política o moral. El marco jurídico antes citado establece obligaciones claras que fueron omitidas:
No se garantizó un plan integral de gestión de residuos previo al evento.
No se evaluó el impacto ambiental y urbano del lanzamiento masivo de globos.
No se establecieron medidas de remediación ni de limpieza posterior.
No se consultó ni coordinó con instancias ambientales estatales ni federales (como PROFEPA o SEMARNAT).
- ¿Y ahora qué sigue?
Exigimos que el Ayuntamiento de Pátzcuaro:
- Rinda un informe público completo de los daños ocasionados por el evento, incluyendo evidencias fotográficas y reportes de Protección Civil y Ecología;
- Presente un plan de remediación ambiental y limpieza inmediata de los residuos aún dispersos en áreas públicas y privadas;
- Reconozca su responsabilidad institucional y repare los daños ocasionados a terceros, especialmente en casos de afectaciones documentadas por inundaciones;
- Se abstenga de repetir esta práctica mientras no existan condiciones ambientales, legales y técnicas para garantizar su viabilidad sin riesgo;
- Comparezca públicamente ante los ciudadanos para responder sobre la permisividad, los permisos otorgados, el costo del evento y las consecuencias del mismo.
Pátzcuaro merece respeto, no propaganda
No podemos seguir disfrazando de «tradición» lo que en el fondo es espectáculo, negocio y marketing político. La verdadera tradición es el cuidado de la vida, del entorno, del patrimonio común.
La belleza no puede justificarse a costa de la destrucción. Ni el aplauso puede ocultar el daño.



