Pátzcuaro: Crónica de un gobierno municipal sin brújulaAccesibilidad prometida, peligro construido

Marco Aguilar

La falta de ideas claras, de sentido común, de conocimiento técnico y de responsabilidad pública se exhibe todos los días en Pátzcuaro. No es una frase al aire: es un hecho que se pisa, que se tropieza, que se cae. Basta mirar el mercado municipal para entender cómo gobierna un alcalde sin brújula.

Frente a la caída de visitantes y ventas en el nivel intermedio del mercado, el presidente municipal Julio Arreola prometió una solución “rápida”: construir una rampa exterior para mejorar el acceso.

El problema no fue sólo la ocurrencia, sino la forma: inició una obra sin permisos. La autoridad competente la detuvo.

Se tuvo que demoler lo ya construido. Hoy, el área permanece encerrada con vallas metálicas, como una herida abierta que nadie se atreve a cerrar con responsabilidad.

Pero el abandono no quedó ahí. Para “resolver” el paso peatonal, se retiró un barandal, se dejó un peralte cercano a los cuarenta centímetros y se improvisó un “escalón” con un bloque de concreto suelto.

El resultado es una trampa urbana: un acceso lateral peligroso, sin señalización, sin criterios de accesibilidad, sin protección alguna.

En este punto -que las fotos documentan con crudeza- han ocurrido ya múltiples caídas, en su mayoría de personas de la tercera edad. No hablamos de un riesgo hipotético: hablamos de cuerpos golpeados por la negligencia del poder.

No hay atención. No hay corrección. No hay asunción de responsabilidades.

Hay silencio administrativo.

Y, como si no bastara la irresponsabilidad material, aparece la irresponsabilidad política: hoy el alcalde pretende deslindarse de lo ocurrido. En su discurso, la culpa es “de quien hizo la obra” y de su responsable estatal.

Olvida -o finge olvidar- que él permitió la intervención, la celebró durante su ejecución y hoy administra el espacio.

La autoridad municipal no es espectadora: es corresponsable legal, ética y políticamente del estado del mercado y de las condiciones de seguridad para la ciudadanía.

Este modo de gobernar -a base de ocurrencias, promesas vacías, obras sin permisos y abandono posterior- no es un error aislado: es un patrón. Un patrón que privilegia la imagen personal por encima del bien común; el anuncio por encima del proyecto; la foto por encima de la función pública.

Un patrón que produce escenarios absurdos: vallas que bloquean, barandales retirados, escalones improvisados, y personas mayores cayendo en un espacio que, en teoría, debía volverse más accesible.

Un municipio no se administra con discursos ni con gestos de propaganda.

Se gobierna con conocimiento, responsabilidad, respeto a la ley y cuidado de la vida cotidiana de la gente. Cuando eso no existe, lo que queda es esto: infraestructura peligrosa, espacios mutilados y una autoridad que evade su deber.

Pátzcuaro no necesita más promesas ni más ocurrencias.

Necesita autoridades que asuman su responsabilidad, reparen el daño, corrijan lo mal hecho y dejen de usar el espacio público como escenario de improvisación política.

Porque cuando un gobierno convierte la accesibilidad en riesgo, lo que está en juego no es la obra: es la dignidad y la seguridad de la comunidad.

En PortalHidalgo

Artículos Relacionados

Compartir:

Facebook
Twitter
Pinterest
LinkedIn

Escucha Radio Portal Hidalgo

Redes Sociales

Portal Hidalgo
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.