Orlando Daniel Hernández
A 17 años del acto terrorista que vivió la capital michoacana durante el Grito de Independencia aún se sienten los efectos deleznables de los granadazos.
Familias rotas, lesionados, pero sobre todo la impunidad para aclarar el suceso es parte de los efectos de las granadas que fueron arrojadas sobre la sociedad civil en la plaza Melchor Ocampo y en la esquina de Madero y Andrés Quintana Roo.
La Noche del Grito Independencia quedó marcada, el saldo ocho muertos y más de un centenar de heridos.
Hoy a pesar de los años, no hay un sólo detenido, los tres presuntos responsables fueron liberados en el 2015.
En la víspera de una nueva celebración hay nuevas amenazas que hacen recordar la tragedia.



