Moisés Sánchez Limón
No hay duda: segundas partes nunca han sido mejores. Ahí tiene usted a la reencarnación de lo más rancio del PRI y del PRD en Morena.
¡Vaya, partidazo! No madura y se convulsiona en la hoguera de las vanidades.
¿Esa es la opción por la que votaron 36 millones de ciudadanos mexicanos en la elección presidencial del año pasado, 2024, en refrendo de la de 2018?
Se agarran a madrazos y desgastan famas en la discrepancia y la lucha por el poder, la temprana sucesión en la que el ex priista Adán Augusto López Hernández asume el papel de jefe de jefes en el Senado de la República.
¿Y Gerardo Fernández Noroña? Disfruta de la fama prestada, en la ruta hacia el cuarto de los cachivaches. Preside el Senado por obra y gracia de la ingeniera Claudia Sheinbaum, sí, el dizque jefe del morenismo que, entre septiembre de 2024 y mayo de 2025, ya les recetó dos decálogos para que se porten bien y no anden generando rumores y malquerencias por sus lujos y excentricidades que criticaban a los de antes.
Y la llamada Princesa del Cash, también de origen en las juventudes priistas, mantiene su campaña en busca de ser gobernadora de Chihuahua, importándola un pito la ley electoral. Es facciosa, de barriobajero talante a quien le provocan prurito periodistas y medios de comunicación que no le rinden pleitesía.
Ni modo, doña Andrea. Y…
Se curan en salud, desde los días de gloria de Su Alteza Serenísima en Palacio. Justifican y disculpan errores y excesos de poder. Cínicos e impunes se lavan la cara y aducen no ser iguales a los de antes.
La mentira es su divisa y la hipocresía que endilgan al de enfrente y antecesores varios, les escurre como maquillaje bajo el sol. Mienten como respiran –Andrés Manuel dixit–.
¡Ay!, los morenos.
He ahí al panzoncito que anda de bajo perfil y dizque escribe en su oficina de La Chingada pero sus huellas se encuentran hasta en la dicción de la Princesa Caramelo y la burda tarea de descalificar e insultar al opositor.
En contraste, la oposición priista y panista anda en busca del Vellocino de Oro. Y mientras el PAN enfrenta la campaña del descrédito, se alza con figuras combativas, jóvenes que han madurado entre los madrazos de haber perdido importantes plazas en el país y curules y escaños en el Congreso de la Unión.
¡Al ladrón, al ladrón!, gritan en Morena y arropan a un pillastre que perdió la honorabilidad futbolística como pésimo munícipe de Cuernavaca y peor gobernador de Morelos, hoy acusado por presunto intento de abuso sexual contra su hermanastra mas cobijado por el fuero como diputado federal.
Y no pasa nada, pero pasa todo.
Por ejemplo, el senador Alejandro Murat dice que está en Morena porque lo tratan a toda madre. ¡Chingón argumento! ¿Y la ideología y el compromiso partidista? El junior seguro cree que esos son platillos exóticos.
Fue distinguido priista, gobernador por el PRI en Oaxaca, diputado federal por el PRI, miembro del gabinete del entonces gobernador priista del Estado de México, Enrique Peña Nieto, quien lo hizo director del INFONAVIT.
Y bueno, bueno, que le digo de otros apellidos de prosapia como los distinguidos Yunes, o Adrián Rubalcava Suárez, nuevo director del Metro de la Ciudad de México y etcétera y etcétera.
¿Hacen falta nuevos liderazgos políticos? ¿Un nuevo, o nuevos partidos que refresquen a la competencia doméstica?
Recordemos que hay una franja que no dio color en la elección federal. La del abstencionismo, más de 30 millones de ciudadanos, una veta que espera, sin duda, una nueva oferta, mejores opciones de representación en el Congreso de la Unión, en los gobiernos estatales y municipales.
¡Recórcholis, Fernández Noroña!
Bueno, pues ahí tiene usted que ayer jueves 8 de mayo se presentó en sociedad el Movimiento por la Soberanía y Tradición Nacional (MSTN), que cuenta con registro de Agrupación Política Nacional y busca ante el INE el registro de Partido Político Nacional.



