Orlando Daniel Hernández
A pesar que han soportado el paso de los años, las escaleras de Santa María de Guido enfrentan la presión del grafiti que consume la cantera.
Además el emblemático lugar luce desolado, abandonado y triste.
Durante un recorrido por el lugar los descansos y toda su longitud está cubierta por el grafiti , esa pintura que daña, que lesiona la cantera y que vierte una mala imagen del lugar qué aún es utilizado por deportistas y por pobladores para conectaste al área sur.
En el sitio es evidente la falta de seguridad y el abandono, en el lugar hay una tensa calma es que presagia algo.
Las baldosas de los 280 escalones se encuentran en general en buen estado pero hay algunas que se salieron de su sitio y que representan un verdadero peligro.























