Educación Michoacana: Mensajes desde Davos

Horacio Erik Avilés Martínez*

El discurso del primer ministro canadiense Mark Carney en Davos el 20 de enero de 2026 plantea una ruptura fundamental del orden mundial que trasciende las preocupaciones geopolíticas y alcanza con fuerza las realidades de entidades subnacionales como Michoacán.

Su llamado a “vivir en la verdad” y a construir autonomía estratégica resuena con especial claridad cuando examinamos el estado crítico de nuestro sistema educativo estatal.

El Letrero en la Ventana Educativa en Michoacán

Carney habla del verdulero que coloca cada mañana un letrero que nadie cree, pero que todos reproducen. En Michoacán, durante décadas hemos colocado nuestro propio letrero: “educación de calidad para todos”, “equidad educativa”, “preparación para el futuro”, “el buque insignia de un gobierno de izquierda”, “ciclos escolares completos”, seguido de un largo y sinuoso etcétera.

Como el verdulero de Havel, actuamos así para evitar problemas, para señalar conformidad, para seguir recibiendo recursos federales y para demostrar sumisión.

La realidad se manifiesta brutal. La infraestructura escolar atraviesa un estado de colapso evidente: escuelas funcionan sin servicios básicos, aulas con techos a punto de caer, pupitres insuficientes para la matrícula estudiantil. Los materiales educativos brillan por su ausencia: bibliotecas vacías, laboratorios inexistentes y tecnología obsoleta, cuando existe alguna. 2 de cada 3 escuelas en Michoacán no tienen servicios básicos y conectividad en pleno.

El rezago educativo alcanza niveles alarmantes, el analfabetismo alcanza a casi un cuarto de millón de michoacanos, los indicadores de comprensión lectora y matemáticas se mantienen sistemáticamente por debajo de la media nacional … y eso, cuando podemos medirlos.

El abandono escolar se vuelve particularmente grave en zonas rurales e indígenas. La precarización docente avanza: maestros trabajan sin formación continua adecuada, con salarios insuficientes, en condiciones adversas y con sus supuestos defensores en contra suya.

Seguimos presentando informes que cumplen con los formatos federales, asistimos a las ceremonias, participamos en los rituales burocráticos y acudimos a los besamanos. En privado, todos sabemos que se trata de una ficción.

De la Dependencia Federal a la Autonomía Estratégica

Carney señala que cuando las reglas dejan de protegerte, debes protegerte tú mismo. Michoacán ha dependido históricamente de transferencias federales para sostener su sistema educativo, asumiendo que el pacto federalista garantizaría recursos suficientes.

Ese pacto se ha fracturado o condicionado, como recientemente vino a hacer sentir el titular de la SEP, Mario Delgado, quien intenta acallar a la federalización de la nómina educativa, para sostener el control clientelar, político y electoral. No se olvida su papel como coordinador de campaña electoral como su penúltima responsabilidad pública.

La nueva realidad exige reconocer múltiples verdades. La vulnerabilidad financiera se expresa en la dependencia extrema de recursos federales, dejándonos sin margen de maniobra cuando estos disminuyen o se condicionan políticamente.

La coerción presupuestal utiliza los fondos educativos como palanca política, obligando a estados como Michoacán a “acomodarse” o “evitar problemas” para mantener el flujo de recursos.

Esperan que las escuelas michoacanas coloquen letreros agradeciendo el programa presupuestario U-080 o alguna medida similar que manifieste sumisión.

La fragmentación del sistema se profundiza: sin coordinación nacional efectiva, cada estado construye su “fortaleza educativa”, replicando esfuerzos y agudizando desigualdades.

Realismo Basado en Valores

Carney propone ser “principistas y pragmáticos”. Para Michoacán, esto significa sostener principios mientras actuamos con realismo estratégico.

Los principios resultan innegociables. El derecho humano a la educación obliga a garantizar que cada niña, niño y joven michoacano reciba educación de excelencia, con todas sus letras, independientemente de su ubicación geográfica o condición socioeconómica. La educación laica, gratuita y obligatoria se mantiene como pilar de justicia social.

La pertinencia cultural exige el respeto y fortalecimiento de lenguas indígenas y cosmovisiones locales. La universalidad, la inclusión y la igualdad sustantiva demandan la eliminación de brechas y violencias en espacios escolares.

El pragmatismo estratégico se vuelve igualmente esencial. Reconocer limitaciones reales permite priorizar lo verdaderamente urgente cuando resulta imposible resolver todo inmediatamente.

Las alianzas diversificadas con universidades, organizaciones de la sociedad civil, sector privado responsable y municipios multiplican capacidades. La inversión focalizada dirige recursos limitados donde generan mayor impacto medible.

Capacidades Endógenas para la Educación Michoacana
Canadá, dice Carney, está construyendo esa fuerza en casa antes de diversificarse. Michoacán debe de trazar y recorrer su propio camino en materia educativa.

La inversión genuina en infraestructura educativa exige dejar atrás las simulaciones. Un programa emergente y verificable debe incluir la rehabilitación de escuelas en condiciones críticas, la universalización de servicios básicos como agua, luz y sanitarios dignos, y la conectividad digital para zonas urbanas con estrategias diferenciadas para áreas rurales.

El fortalecimiento del magisterio reconoce a nuestros docentes como el primigenio talento humano del sistema. La formación continua de excelencia debe reemplazar los cursos impuestos desde Morelia actuales.

Las condiciones laborales dignas y salarios competitivos se vuelven imperativas. El reconocimiento del trabajo en zonas de alta marginalidad debe traducirse en incentivos tangibles. El acompañamiento pedagógico real debe sustituir la supervisión punitiva.

El desarrollo curricular contextualizado debe aprovechar que Michoacán posee historia, cultura, problemáticas y potencialidades únicas. Los contenidos deben reconocer e incorporar realidades locales: migración, violencia y economía regional. La educación ambiental se debe centrar en nuestros ecosistemas específicos: Cuitzeo, la Reserva de la Monarca y la costa michoacana, entre muchos más.

El fortalecimiento de lenguas purépecha, náhuatl, mazahua y otomí preserva patrimonio cultural vivo. La preparación científica se debe vincular con vocaciones productivas estatales reales.

La gobernanza educativa transparente encarna el “vivir en la verdad”. Los diagnósticos honestos y públicos del estado del sistema deben reemplazar la opacidad actual. Los presupuestos participativos con rendición de cuentas rigurosa deben transformar la gestión de recursos.

Las evaluaciones se aplicarán y servirán para mejorar, trascendiendo…

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