Alberto Vieyra Gómez.
A finales del siglo XVI en el parlamento inglés se buscaba la independencia del Poder Ejecutivo y para proteger a los diputados parlamentarios de ataques gubernamentales se les doto de fuero constitucional. En ese momento los ingleses ignoraban que el fuero constitucional se convertiría en algunas naciones subdesarrolladas y otras no tanto, en una patente de corso para hacer barbaridades o lo que es lo mismo, desconocían los diputados que estaban conformando en las cámaras de senadores y diputados auténticos refugios de delincuentes.
¿Por qué traigo a la memoria este hecho histórico?
Mire usted, este 25 de marzo del 2025 tuvimos a todo su esplendor en México la manifestación de esa patente de corso para darle impunidad a un diputado de Morena, Cuauhtémoc Blanco acusado por su media hermana de intento de violación sexual. El hecho resulta histórico porque hace apenas 5 meses cuando Claudia Sheinbaum, protestó como la primera presidenta de México, en su discurso diría que “llegamos todas”. ¿Todas las mujeres, Claudia?
Ayer se vio que no llegaron todas, que el fuero constitucional es para quienes cambalachean favores inconfesables por impunidad. Ciento noventa y dos diputados de Morena, del Partido Verde y los del PRI salvaron a un presunto delincuente acusado ahora también por la gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia y por la Auditoría Superior de la Federación de haberse robado más de 6 mil millones de pesos, pero el vergonzoso episodio de la presunta violación sexual a su media hermana haría que el anterior fiscal de Morelos, Uriel Carmona le enderezara un juicio de desafuero porque López Obrador lo hizo diputado federal para darle fuero constitucional a sabiendas de que el mundo se le vendría encima principalmente por sus raterías, pero por lo visto los devaneos del exfutbolista no paran en su media hermana, sino que su actual esposa lo acusa de propinarle severas golpizas frente a sus guaruras que no movieron un dedo para evitarlo.
El circo que uso Morena por órdenes superiores de Palacio Nacional para evitar el desafuero constitucional de Cuauhtémoc Blanco, resquebrajaría a más no poder a Morena. Decenas de diputadas que creyeron ciegamente en aquella promesa de Claudia de que “llegamos todas” y le echaron encima sus votos y hablaron pestes del exfutbolista, pero no pudieron alcanzar 251 votos, es decir la mayoría simple para despojarlo del fuero constitucional y mandarlo a que el ministerio público lo investigue y determine si Cuauhtémoc Blanco es uno de esos delincuentes que buscan afanosamente en política el fuero constitucional como una patente de corso para hacer barbaridades.
¿Es el Poder Legislativo de México una cueva de malandros?
El caso es que doña Claudia, nuevamente por defender a López Obrador y a uno de sus incondicionales vuelve a moverse en arenas movedizas. El caso Cuauhtémoc Blanco, junto con el macabro asunto del Rancho Izaguirre en Jalisco están minando aceleradamente la popularidad de un gobierno que aseguraba que “es tiempo de mujeres” y que el tiempo de impunidad para los machistas había terminado, pero no, ni “llegamos todas” ni “es tiempo de mujeres”, ni nada de nada y lo que también vimos en la Cámara de Diputados fue a un puñado de mujeres legisladoras morenistas machistas gritar al presunto delincuente sexual “no está solo, no está solo…”.
Y, en resumen, en la flamante Cámara de Diputados del Poder Legislativo de México nos queda claro que es una guarida de delincuentes y los diputados no le pudieron meter el tan anhelado gol al detestable exfutbolista mexicano, que seguirá paseando como todos los malandros su impunidad.



