Alberto Vieyra Gómez.
¿Quién pidió mariachis? ¿No que si tienen tele ahí se ven porque yo me jubilo en política? ¿No sabrán más de mí porque me voy a mi rancho de La Chingada?
El incongruente y más mentiroso presidente que ha tenido la república azteca reapareció para decirnos “Aquí estoy. El que verdaderamente manda en este país soy yo. Y, luego, amagaría: No se les ocurra intentar derrocar a la señora presidenta que está gobernando muy bien porque entonces yo tomaré las calles”.
Sí, todos los mexicanos fuimos testigos de que ese eterno simulador político saliera a decirnos quién ejerce el Maximato y ya solo falta que alguien ironice diciendo que “efectivamente, Claudia manda en Palacio Nacional, pero el que manda en la república vive en Palenqué”.
Y en esa eterna simulación cuatrotera, la señora presidenta bailaba de contenta en la mañanera de Palacio este lunes 1 de diciembre de 2025, que solo ha servido para engañar vilmente a un pueblo que recibe dádivas electorales para perpetuar a ese partido simulador en el poder, aunque la mayoría de sus integrantes no sirvan para ejercer el gran poder político de México.
Pues sí, López Obrador encontró la razón para reaparecer y envenenar el ambiente político de México con la presentación de un libro de historia que bajo el título de Grandeza nos habla de las antiguas civilizaciones que poblaron la nación azteca y francamente se antoja que el señor de Palenque es un impostor, a quien seguramente varios historiadores o improvisados sobre el tema se lo escribieron, porque escribir un libro sobe la historia de México no es cualquier cosa, y lo dijo porque es francamente imposible en un individuo que tardo más de 14 años para titularse en la UNAM como licenciado.
Lo vimos que ni siquiera sabía que Benito Juárez nació el 21 de marzo de 1806 en San Pablo Guelatao, Oaxaca y no el 18 de marzo de 1806, como él lo aseguraba y eso que es un ferviente adorador del indio de Guelatao al que uso como trapeador con el cuento de la austeridad republicana.
El caso es que el NO de AMLO se convirtió en el SI. Un individuo achimultrufiado que ya se moría por estar frente a los reflectores para seguir simulando cuestiones políticas. Sentenció que retornaría nuevamente al quehacer político en caso de 3 desastres:
1.-Si atentaran contra la democracia.
2.-Para defender a la presidenta (Claudia Sheinbaum) si hay intentos de golpe de Estado o acoso.
3.-Y para defender la soberanía de México si ésta se ve amenazada por una potencia extranjera.
¿Qué no la democracia mexicana la destruyó AMLO y sus huestes chichimecas? ¿Quiénes están fraguando el golpe de Estado que no deja dormir a AMLO? ¿Acaso un grupo de militares retirados inconformes por las precarias condiciones en que viven porque históricamente, los golpes de Estado, asonadas y demás, los han dado miembros de las fuerzas armadas? ¿Y de dónde le volvió a salir el nacionalismo ramplón para decirnos que dejaría su finca de La Chingada para irse a los cocolazos con Donald Trump o con algún otro invasor?
La reaparición de AMLO se convirtió en una poderosa cortina de humo para desviar la atención de los mexicanos de los escándalos de corrupción encabezados por los cuatroteístas, el asesinato de Carlos Manzo y el inusitado crecimiento político del movimiento del sombrero que Claudia y compañía están combatiendo rabiosamente o el desplome en la popularidad de la corcholata de AMLO que hoy reaparece para levantar de la lona a Morena rumbo a las elecciones federales del 2027 y las presidenciales del 2030. El meollo es que solamente los chicharrones de AMLO son los que truenan en territorio azteca.
(Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad estricta del autor).



