Alberto Vieyra Gómez
¿Qué ya quedó la Suprema Corte de Justicia de la Nación limpia de demonios acumulados durante sus 200 años de vida? ¿Para qué tanto copal, rezos de las culturas indígenas y empleo de chamanes para ser que el supremo tribunal de justicia de México este ahora rechinando de limpio?
¿Qué mensaje nos dio a los mexicanos Hugo Aguilar Ortiz, supuestamente el segundo indígena que llega a la Corte mediante las artes defraudatorias de una elección? ¿Y qué quieren decir tantos y de tantos colores los arreglos florales y las puertas abiertas de par en par en la Corte de los acordeones?
¿Qué mensaje mandó Hugo Aguilar Ortiz a los mexicanos, incluyendo a los 56 grupos étnicos que aún prevalecen en territorio azteca con esa mafufada mafufa de invocar al Dios Quetzalcóatl que aprendimos de la mitología azteca?
Este tema del exorcismo chamanico a la Corte tiene para analizarlo un buen rato. Por lo pronto, habrá que decirle al señor ministro presidente que Benito Juárez no fue ningún demonio de su tiempo, fue el mejor presidente de México para que no nos engañen con el cuento de que fue un “loco hermoso” llamado AMLO.
Y en segundo lugar, habrá que decirle al señor abogado que todavía hay escuelas nocturnas y si no vale la pena que consulte algunos de los más importantes códices antiguos en los que se encontrará con un hallazgo histórico; pues resulta que Quetzalcóatl la «Serpiente Emplumada», una deidad mesoamericana central, asociada con la vida, el viento, la lluvia, la fertilidad y el conocimiento, se emborrachó con pulque en Tula, violó sexualmente a su hermana y después lleno de vergüenza huyó hacia las costas de Veracruz, prometiendo volver en un año caña, que curiosamente se cumplía en 1519 cuando los conquistadores españoles hicieron su arribo al Nuevo Mundo, razón por la cual Moctezuma y otros gobernantes indigenistas creyeron ciegamente que los conquistadores españoles eran dioses porque traían 14 cañones, 16 hermosos caballos pura sangre, armas conocidas como mosquetones, eran barbados y güeros.
El propio Moctezuma creyó que era el regreso de Quetzalcóatl hasta que su primo Cuitláhuac, que era un gobernante en la región que hoy conocemos como Iztapalapa le dijo muchas “¡No, no, hermano no seas ignorante no son dioses, son soldados de otro mundo, te vienen a matar, nos vienen a conquistar!”.
Y los conquistadores españoles mataron a Moctezuma y muchos ilusos e ignorantes gobernantes como el actual ministro presidente de la Corte, Hugo Aguilar Ortiz nos siguen engañando con el mito de Quetzalcóatl, el Dios que violó a su hermana cuando estaba en plena borrachera de pulque.
Por lo demás, don Hugo Aguilar nos quiere engañar también con el cuento de que ya sin demonios la Corte y con sus puertas abiertas de par en par estará ahora al servicio del pueblo y me asalta una recanija pregunta:
¿Por cuánto tiempo estarán abiertas las puertas de par en par de la Corte? ¿Acaso los malosos del crimen organizado se aguantarán las ganas de ir a la Corte y acabar con quienes hayan fallado en su contra en un momento en que la patria mexicana vive en una descomposición social sin precedentes y México es exhibido en el plano internacional como una nación bárbara? ¿Qué peligroso, no cree usted?
(Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad estricta del autor).



