Alberto Vieyra Gómez.
Se le conoce como el virtuoso de la patanería, el porro legislativo, el politicastro de callejón, el bajo mundo en el Senado y muchos calificativos más que ha recibido a lo largo de su formación política, ultrajando la dignidad de los sencillos habitantes en la calle o a sus contrincantes políticos dentro y fuera del quehacer político. ¿Seda usted cuenta de los especímenes que estamos eligiendo?
Por desgracia, para todos los mexicanos el arrogante Gerardo Fernández Noroña cobra como presidente del Senado de la República, es decir que representa a una institución que resulta ser ni más ni menos que uno de los 3 poderes de la nación: el Poder Legislativo.
Noroña vive en el centro de la llamada capital de los palacios, pero actúa como un delincuente de barrio bajo y ha exigido respeto de todos los mexicanos. Pero, ¿qué no el respeto se gana con acciones de gobierno que merezcan el respeto ciudadano?
La semana pasada, con su arrogancia el senador morenista ultrajo la dignidad de un mexicano, que en septiembre pasado en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), en una sala de espera VIP, lo increpo con palabras que nos recuerdan a los carretoneros exigiéndole retirarse del lugar. “¡Llama a tu pinche presidente!”, le dijo el abogado, en referencia a López Obrador, que estaba en sus últimos días en el cargo. “Que se largue este imbécil”, exigió, dirigiéndose a un hombre que parecía ser parte del staff de la sala.
El virtuoso de la patanería se fue inmediatamente a la Fiscalía General de la República para demandar penalmente al abogado Carlos Velázquez de León, acusándole de haberle arrebatado su teléfono celular y proferir otras mentadas. La ex PGR se fue como fiera sobre el abogado y la semana pasada, le obligaría a resarcir el daño causado al porro legislativo en un hecho que se considera histórico y denigrante por el lado que se le mire, sobre todo por el demencial abuso de poder.
En su demanda penal Fernández Noroña, con ese hígado de odio que le ha caracterizado diría que “fui víctima de un abuso y de un acto de cobardía”, “No es una agresión cualquiera. No fue una agresión personal, sino a lo que represento”, añadió. Noroña precisó que Velázquez no era un ciudadano común y corriente, pues era abogado “de un corporativo internacional que litiga contra el Estado mexicano en temas de pago de impuestos”.
Pues ahora resulta que es un delito que cualquier mexicano se dedique a alguna otra actividad que no sea la política o cualquier otra en la que vaya contra los intereses del supremo gobierno o el Estado mexicano.
Sí, Noroña sentaría en el banquillo de los acusados en el Senado de la República y hasta obligo a Velázquez de León a ofrecerle perdón públicamente en el canal de televisión legislativo, donde el señor abogado como si le hubieran puesto una pistola en la cabeza comenzaría a suplicar el perdón de Noroña.
“Me dirijo a usted con el respeto que me merece su investidura y persona, para ofrecerle una sincera y profunda disculpa […]. Reconozco que mis palabras y acciones fueron inaceptables y estoy consciente de que usted, como persona y presidente del Senado, merece todo mi respeto. Mi comportamiento de ese día no tiene justificación”.
Qué precedente tan nefasto. Ahora, los politicastros que tengan la piel suavecita tendrán que llevar a sus críticos a que les ofrezcan el perdón públicamente. Hay que decirlo: Noroña no es un politicastro cualquiera, es el líder del Senado de la República y no solo debe conducirse con respeto, sino principalmente con prudencia y habrá que recomendarle que si no aguanta vara porque se ha ganado a pulso el repudio popular, lo mejor será que se quede en su casa atizarle a los frijoles porque en el quehacer político su nefasto hígado denigra en primer lugar al PT, a Morena, pero principalmente al Senado de la República que ha tenido a lo largo de 200 años líderes políticos por los 4 costados. Por la salud de la república y de la señora presidenta científica debería de mandarlo a la rechintola, porque ha este wey lo ahoga el poder.
(Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad estricta del autor).



