Orlando Daniel Hernández
Trabajadores de la construcción o de la cuchara como se les conoce en el argot popular, se dieron cita en la plaza de San Diego para agradecer a Díos el cuidado diario a su trabajo que ofrece retos y riesgos.
Con cruces en la mano de diferentes formas y tamaños, llegaron a tomar parte de la homilía central con respeto y tradición.
Los llamados albañiles algunos con hasta más de 40 años en las alturas construyendo edificios, departamentos o casas, salieron desde temprana hora para reunirse en torno a la palabra de Díos y luego tendrán su convivencia unos con sus familias y otros con los compañeros.
Durante la jornada José “N” señaló que ya muchos han abaratado el oficio de la cuchara y eso le pega.
Aunque lo más grave es que el oficio por el riesgo y lo pesado ya no es atractivo.
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