Me lo hago fácil

Ángel Dehesa Christlieb

Ayer me escribió una persona la cual, según leo, es de Veracruz, trabaja para el gobierno del Estado y dice que él, como muchas personas, me lee por “nostalgia” de los escritos de mi papá y que a mí la gente me lee nomás porque hablo mal de la 4T.

Afirmaba, con una seguridad comparable a la de los oficinistas de Santa Fe cuando dijeron ayer lunes “yo creo que no me llevo paraguas, seguro solo caen tres gotas”, que mi papá tenía “posturas críticas de la izquierda”.

El decepcionado jarocho continuó aleccionándome, asegurando que mi padre sí tenía “fieles seguidores” y yo, en cambio, solo recibía aplausos porque escribía sobre mi rechazo a la 4T y que él me dejaría de leer, aunque, en su infinita magnanimidad, se iba a estar dando sus vueltas para ver si yo salía de mi error.

Hombre, gracias.

Se me apareció después otra persona la cual, sin tener yo el placer de conocerla, empezó a explicarme, esgrimiendo a la RAE como señora con plumero, que “si mi papá viviera, el escribiría presidENTE, ENTE, ENTE (así lo repitió, tres veces) porque así es la manera “correcta”.

Como dijo el encargado de limpiar las estaciones del metrobús: “vamos aclarando paradas”.

Yo no escribo para ser como mi papá, escribo y doy clases de escritura para averiguar quién soy yo, un proceso que, para cómo van pintando las cosas, durará toda mi vida.

Aunque agradezco muchísimo a todos los que comienzan a leerme porque seguían a Germancito, además de considerarlos la herencia más valiosa que me dejó, sí espero que, aunque lleguen por amor a él, se queden porque les gusta, les llama la atención o les parecen acertadas o dignas de nota algunas de MIS opiniones personales.

Como dijo el físico antes de ponerse a investigar… “ya entrando en materia”, sí le diría al señor veracruzano (Germán tenía su señora potosina), que mi papá no tenía “posturas críticas de la izquierda”, de hecho, se identificaba como parte de dicha corriente política.

Nomás vamos aclarando que, como reflexiono aquel que comparó a Fidel Castro con Fernando Valenzuela (ambos zurdos), hay de izquierdas a izquierdas.

El ser de izquierda no es nomás el estar en un partido que se opone al PRI y al PAN, leer a Marx y usar playeras del Ché Guevara.

Ser de izquierda, realmente de izquierda, implica tener ideas y convicciones como, por ejemplo, apertura a todas las voces y posturas, incluyendo aquellas que no estén de acuerdo con la mía.

También es apostar por la educación, la cultura y la salud como herramientas de empoderamiento de los ciudadanos (me rehúso a llamarlos “pueblo”), evitando el adoctrinamiento y favoreciendo el pensamiento crítico, además de que los gobernantes deben estar convencidos de que la rendición de cuentas y la congruencia entre el decir y el hacer son obligaciones ineludibles.

No lo digo yo, lo dicen los ideólogos de la verdadera izquierda, los cuales los de la 4T pueden citar de memoria, aunque, a la hora de cumplir los preceptos: “la cosa cambea, varea y se diferencea”.

Más allá de fanatismos y “programas sociales…

¿Se les hace que la 4T cumple con estos principios?

Si no quieren o pone en peligro su sueldo o cheque del bienestar (el cual tenemos derecho a recibir, aunque no creamos en la 4T), no contesten.

Pero piénsenlo, en serio.

En cuanto a lo de “fieles seguidores”, mi papá, en repetidas ocasiones, conminó a quienes lo leían, que no a “sus” lectores, a no “seguirlo” porque no sabía hacia dónde iba y, probablemente, acabaría despeñándolos a todos desde lo alto del Pico de Orizaba.

Yo tampoco busco ni fieles seguidores, ni personas que piensen igualito a mí, en eso sí creo que tengo un pensamiento de izquierda y, aunque se enoje el veracruzano, uno distinto al de la 4T.

No disfruto escribiendo solo acerca de ellos (los de MORENA) y tampoco me regocija que les vaya mal, porque, desgraciadamente, si a ellos les va mal, nos va mal a todos los mexicanos.

Con la diferencia, eso sí, de que ellos se equivocan o mienten con cargo al erario, además de que nunca admiten su responsabilidad y con tal de seguir cobrando, de mantenerse en el poder y de conservar esa imagen de infalibilidad, se aferran a sus mentiras, delitos y corrupción como Noroña a sus asientos de primera clase.

Como dijo el patito en la segunda nadada de la mañana… “lo voy a resumir”.

Bienvenidos sean los que discrepan y piensan distinto.

Por favor, expresen su desacuerdo con algo que sea más creativo, real y valioso que “si tu padre viviera” y no porque me impulse a marcarle a mi terapeuta en medio de la noche, sino porque, la verdad, si es lo único que les sale decir, padecen pereza mental en grado cósmico.

Para ellos, tengo las inmortales palabras de Germancito, unas que sí estoy seguro que dijo porque me las dijo a mí:

“Ángel, si un día te decides a escribir y alguien trata de corregirte comparándote conmigo, y esto va doble si ya estoy muerto y tratan de apropiarse de mis acciones o dichos para avergonzarte, no olvides que discutir con los p… ejos es el camino al infarto”.

Por ello, en el interés de mi salud, les concedo la razón.

Buen martes para todos.

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