Conflicto del gobierno no de México *“El conflicto con Estados Unidos de América no es de México: Es responsabilidad exclusiva de quienes lo gobiernan. De su incapacidad para conducir al país con visión y responsabilidad”

Jesús Sierra Arias En torno a la difícil situación existente entre el Gobierno Federal mexicano y el Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica (Presidenta Sheimbaum – Presidente Trump ) es conveniente hacer distinciones para evitar generalizaciones que llevan a confusión o imprecisiones indebidas, dado que afectan diversos ámbitos de la vida pública, como son, entre otros, la economía, el comercio, la seguridad, la migración, el trabajo, la cooperación, etc.

Dos aspectos relevantes explican y contextualizan que no se llegó a esta rispidez diplomática de forma espontánea, sino paulatinamente.

Uno, es que el ejercicio de los periodos de gobierno de los presidentes de México y Estados Unidos inician casi al mismo tiempo y, el segundo es que en los Estados Unidos de Norteamérica desde la campaña de Trump se hicieron puntuales señalamientos acerca de la situación de narcotráfico que se presentaba en México, mas allá de si eran verdaderos o falsos, simplemente los hizo.

En esa campaña presidencial también anunciaron que se continuaría con la construcción del muro fronterizo al igual que su rechazo a la excesiva migración desde México. Igual mostraron su desacuerdo con el tratado de libre comercio. Todos esos señalamientos continuaron y se agudizaron a medida que transcurrió el tiempo, como ocurrió con la reforma y aniquilamiento a diversas estructuras del poder público que representaban equilibrio y límites al poder presidencial.

Un tercer aspecto que no se debe dejar de lado, por mas que nos resulte incómodo y no lo admitamos, es la asimetría en todos los aspectos entre México y Estados Unidos de Norteamérica, principalmente el económico, seguido de todo lo demás y no digamos en lo científico, con todo y que gozamos de soberanía, que por cierto, tiene sus límites desde el momento en que ( soberanamente ) se decidió firmar tratados internacionales de toda índole – derechos humanos y comerciales -, a la fecha mas de 200.

Con este contexto lo que sigue es destacar que el problema con los vecinos del norte es, que si bien involucra a todo México, no es de todo los mexicanos, sino particularmente del Poder Ejecutivo, el partido que la llevó al Poder, los representantes populares propuestos por ese partido, así como de sus seguidores, de modo que si algo mas grave llegará a pasarle a México como consecuencia de esa desavenencia es exclusiva y absoluta responsabilidad de ellos, por altanería, impericia, falta de previsión y desconocimiento del marco normativo que rige las relaciones internacionales, resultantes de una visión política desactualizada e ineficaz.

Traición a la patria no solo es resultante y la comete quien llega a un acuerdo con extranjeros para socavar la soberanía nacional; traición a la patria también es actuar con torpeza, impericia y sectariamente aprovechándose indebidamente de los recursos públicos y poniendo en peligro, con su proceder, los valores y bienes que le dan sustento a la independencia de un pueblo, que cuando actúa y se conduce conforme a los cánones internacionales es respetado por el concierto internacional, con entera independencia de sus circunstancias internas.

Cualquier persona sabe que la popularidad de los gobernantes es producto de su genuina conducta respetuosa de la ley y del buen trabajo que desempeña o, a falta de esto, del reparto de recursos públicos sin razón y la permisividad y tolerancia hacia conductas que se apartan de la norma. Los mexicanos estamos divididos en cuanto a esto.
Un gran porcentaje no concuerda con el actuar del régimen ni mucho menos lo apoya. Otro segmento importante si da la vida por sus gobernantes, resultado del efecto somnífero, dosificado bimestralmente a través de las tarjetas del bienestar que mantienen adormilada e inconsciente a gran parte de jóvenes, personas de la tercera edad y otros sectores de la población.

Lo peor no es eso, que estén adormilados, porque eso se revertirá cuando el gobierno federal deje de tener los recursos suficientes para mantener vigentes las dosis del somnífero. Lo peor es que están acostumbrando a la gente a no trabajar, a vivir de gratis, a no hacer esfuerzos. Porque una cosa es ser solidarios y apoyar a quien menos tiene y otra, muy distinta, es pagar por no hacer nada.

Entonces, ante esta crisis la Presidenta se da cuenta que no la sigue ni la respalda todo México, aunque todos padecemos las consecuencias. Se da cuenta que solo tiene el apoyo de sus correligionarios y la parte de su pueblo llamado bienestar, merced a la compra de su lealtad.

Su posición no es para nada envidiable porque, además, no es la única líder de su movimiento y sus decisiones como gobernante no son absolutamente libres. Se tiene que mover lentamente tratando de no rozarse con los radicales de su movimiento, lo que le resta margen de maniobra gubernamental y le retrasan en decisiones frente a los Estados Unidos de Norteamérica que no solo tienen prisa, sino acusan rebeldía por no actuar.

Es incorrecto que la presidenta califique de reaccionarios, de conservadores, de derecha, a quienes no la apoyamos; a quienes no estamos de acuerdo con ella ni con su movimiento. Simplemente tenemos otra visión política y no puede reclamar unanimidad ni apoyo irreflexivo. Quienes consideramos que hay otra forma de hacer las cosas no nos ha convencido su forma de actuar. El somnífero bimestral de los programas sociales no causa el mismo efecto en todos. Así como hay alérgicos a la penicilina, por mas curativa que llegue a ser, también hay alérgicos a ella. Igual sucede con los programas sociales.

Eso si, quienes no tenemos afecto por la política ni la práctica que ejerce la Presidenta, si la criticamos. Si estamos atentos a como se conduce en estos momentos de dificultad y si reclamamos acciones de Estado, no de dirigente partidista.

El pasado no tiene nada que ver en este momento. No importa si Calderón o Peña o AMLO. Lo que importa es el hoy porque hoy ellos no gobiernan. Gobierna quien dijo que todo sería diferente y si que lo es, porque ni Calderon, Ni Peña, ni AMLO, con todos sus errores y vaya que los cometieron, pusieron a México en tal peligro como lo ha puesto la Presidenta con A.

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