Me lo hago fácil

Ángel Dehesa Christlieb

Una disculpa para mis lectores por habernos dejado en la orfandad esta semana.

Digo “habernos” porque, aunque soy yo quien redacta estas líneas (casi) diario, el contacto con ustedes se ha convertido, para mí, en algo necesario y deseable, que me anima en los momentos difíciles y hace que los buenos ratos sean mejores.

¿Y por qué no escribiste mi alma?

Las razones fueron varias.

La primera es que yo si me fui con la finta de que “la civilización se terminaría” la noche del martes, tal y como lo anunció el inquilino de la Casa Blanca.

“Perfecto”, dije yo, entonces ya ni caso tiene pagar la luz, el teléfono y las tarjetas y, mucho menos, escribir una columna que nadie leerá en el mundo postapocalíptico que anuncia ese huérfano neuronal llamado Donald Trump.

Me dediqué, por lo tanto, a vivir la vida loca: le puse café al Decaf, vi DOS capítulos de mi serie favorita y me dormí después de las once.

Las bacanales romanas quedaron como fiesta de niños junto a mi desenfreno.

Hoy es jueves y el “rasho” vengador que Trump, supuestamente, iba a dejar caer sobre la antigua Persia y el Estrecho de Ormuz nunca llegó porque, aparentemente y para decirlo en el idioma que corresponde: “fear does not ride the donkey”.

En este caso la máxima aplica en varios niveles, porque el “donkey” es también el presidente de Estados Unidos.

Estoy, por supuesto, feliz de que no se haya desatado una guerra nuclear, pero, pues yo quedé como el cohetero y sintiéndome falto de madre lo cual, como cualquier mexicano sabe, no es lo mismo que huérfano.

Se puede carecer de madre, aunque nuestros progenitores estén vivitos y coleando.

Los ministros de la lucidorsísima Suprema Corte, quienes ya le dieron a la Unidad de Inteligencia Financiera rienda suelta para congelar cuentas, sin autorización de un juez, son un ejemplo claro de ello.

Mención aparte merece la ministra Estela Ríos, esa que defiende esta arbitraria medida diciendo que “si se tiene derecho a la propiedad, pero no es propio” o alguna barbaridad semejante, porque ella es la prueba irrefutable de que se puede ser falto de madre y vivir en la más completa orfandad mental, todo al mismo tiempo.

Claro, igual cobra y mucho, pero, lo bueno, es que como a esta mujer “la eligió el pueblo del país más democrático del mundo”, obvio sus estupideces y las de sus compañeros se corregirán milagrosamente, porque “el pueblo” no puede equivocarse, máxime si se le hace manita de puerco con sobornos, perdón, con “programas sociales” y perpetuando la dependencia y la desigualdad.

La otra razón para mi ausencia, la cual espero que hayan llorado como Magdalena en el sepulcro, fue que tuve trabajo, porque me cayó lo que se conoce como “bomberazo” por parte de la agencia de mi amigo Pakesh, el cual no puede ser nombrado aquí ya que enfrenta varias averiguaciones previas por exposición indecente en un eje vial.

Pakesh y su agencia me encargaron el guion de un video, que después hubo que segmentar en 12 y que apenas terminé en la madrugada de hoy.

Agradezco siempre el trabajo y solicito la comprensión de mis maternales y paternales lectores, pero ya veía yo doble y, en atención a la paz mental de todos, preferí no escribir hasta hoy para evitar poner más incoherencias que de costumbre.

Ya estamos de vuelta, que bueno que el mundo sigue y que nos tenemos los unos a los otros para arroparnos y defendernos de tanto huérfano de escrúpulos y falto de progenitora que pulula por el mundo.

Hemos de estar atentos para no caer ni en su juego, ni en sus conductas.

Un abrazo
(Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad estricta del autor).

En PortalHidalgo

Artículos Relacionados

Compartir:

Facebook
Twitter
Pinterest
LinkedIn

Escucha Radio Portal Hidalgo

Redes Sociales