En víspera de la temporada de secas, el afluente del Río Chiquito de Morelia muestra los estragos de la falta de agua en el caudal.
Su cauce luce seco y con arrastre de residuos, además hay basura por todos lados.
Y por si fuera poco, colonias qué convergen con el afluente comienzan a sentir la molesta presencia de plagas de moscos y olores fétidos.










