Michoacán, un levantamiento para dejar de “vivir arrodillados”

Jorge Hidalgo Lugo/ portalhidalgo.com

Su voz resonó e hizo eco en los miles de asistentes que se dieron cita en el Pabellón Don Vasco, de la capital michoacana. Un recinto que no se cimbraba igual desde aquella tarde del 26 de junio de 2012 en que Enrique Peña Nieto cerró campaña presidencial en Morelia junto con la del aspirante a edil Wilfrido Lázaro Medina.

Lleno hasta los topes por gente de diferentes sectores que esta vez se dieron cita sin convocatoria de partidos, como una muestra de lo que puede y está dispuesta a hacer la sociedad civil organizada cuyo ideal superior es impedir que México y Michoacán sigan siendo destrozados por una clase política voraz, corrupta, inhumana y sobre todo, cómplice, encubridora de delincuentes de la peor ralea.

En ese contexto, el invitado principal, la figura que encuentran como prospecto consolidado y firme en quien verse reflejados, más allá de colores o distintivos, Alfonso Martínez Alcázar.

La figura central que llegó a bocetear lo que es clamor creciente entre los michoacanos agotados de vivir en la zozobra producida por un concubinato entre gobiernos y crimen organizado. Por eso al hablar en sentido figurado de un “levantamiento” lo hizo con la certeza que es hoy o nunca, si queremos ya “no vivir de rodillas ni permitir que se nos imponga el silencio que pretenden”.

Esto, dijo en un recinto que hacía muchos años no vivía pasajes emotivos como los despertados por esas voces ciudadanas que antecedieron al invitado principal para dar testimonio cada uno, de las penurias que han debido padecer y salir adelante en un país, un Estado donde las oportunidades se pelean, se consiguen a base de tesón, trabajo y esfuerzo, no por vender la dignidad ni convertirse en instrumento de utilidad electorera o caer en el garlito de obtener concesiones gratuitas ofrecidas por mercachifles al servicio del narco poder.

“No es un movimiento, es un levantamiento”, arengó Martínez Alcázar ante la algarabía de esas 12 mil gargantas que no dejaron un sitio vacío en el inmueble y fuera del mismo, lo que fue atestiguado por actores del PAN, PRI y PRD -uno que otro infiltrado del narco partido -, para alentar a la sociedad civil ahí representada, que en unidad no hay tirano que les resista.

“Este es un llamado para que nos levantemos, para un levantamiento, para que sepan que ya no estaremos de rodillas, que no nos callen o que quieran que guardemos silencio. Un Estado tan rico como Michoacán merece levantarse; a muchos grupos les convienen tenernos derrotados y sumisos”, arremetió convencido de estar sembrando en tierra fértil esta semilla que buscará germinar y ser fruto ejemplar para muchas partes más del país, hoy depredado, en poder de los narco aliados de la nueva mafia en el poder.

Llegados de diferentes municipios de Michoacán, algunos tan distantes de Morelia como Coahuayana donde vivir el narco terrorismo los obliga a dejar atrás actitudes pusilánimes o conformistas, ese único personaje en el centro del estrado les invitó sin tapujos ni retóricas politiqueras: “A muchos grupos les conviene que la población esté en silencio, y no hable de problemáticas por las que les atraviesan. Por ello los invitó a ‘levantarse’ con AMA Michoacán”.

Y bajo ese tener siguió hilando en la confección de un traje cortado a la medida en contra de Morena y sus complicidades siniestras como las que apenas horas antes se había informado, al anunciar la salida de Adán Augusto López Hernández de la coordinación del Senado para ir de encargado a la cuarta circunscripción electoral donde volverá a echar mano de “La Barredora” y garantizar nuevas narco elecciones, pese al reclamo cada vez más creciente de un pueblo que ya no está dispuesto a vivir humillado y con la bota del crimen aliado al gobierno sobre el cuello.

Por eso cayó como anillo al dedo que Alfonso Martínez enunciara breves ejemplos del desastre que es hoy un país sin seguridad social, sin instituciones de salud funcionales, viviendo subyugados al imperio de la delincuencia. Por eso habló de luchar para cambiar la realidad que se vive, la inseguridad, los asalto en carreteras, la debacle económica, “porque sólo con el ‘levantamiento’ de la ciudadanía se mejorarán estas condiciones”.

Agitar de cientos de banderas con el logro de AMA Michoacán, anunciaban que el mensaje estaba llegando, hacía impacto en quienes anhelaban escuchar a alguien que hablara de la realidad cruda y verídica que se vive. No el discurso plagado de retórica, manipuladores masivos amparado por el amague de “rasurar” padrones o “castigar” indisciplinados a través de las limosnas del bienestar.

Por eso en las tribunas y el piso de tierra de ese escenario destinado a festejos de charrería, nadie se retiró antes, ni buscó las salidas para pasar lista y recibir la paga ofertada como suelen hacer en los acarreos del morenismo.

Aquí sí, la hora y minutos que transcurrió desde el primero orador hasta la despedida-agradecimiento-excitativa lanzada por Alfonso Martínez, tuvo espacio y movió a la reflexión de quienes fueron objeto de reconocimiento por esa determinación de no seguir anclados, vivir atrapados por el miedo criminal, solapado desde la oficialidad.

Surgió efecto el mensaje, los miles de asistentes entre deportistas, comerciantes, estudiantes, jóvenes, trabajadores, empresarios, comerciantes, transportistas, migrantes, tianguistas, productores, campesinos, sindicatos, maestros, miembros de partidos políticos y amas de casa con niños bien portados, se levantaron de sus asientos para sumarse a las arengas de ya no más humillaciones, ya no más vivir arrodillados.

Mención aparte merece la mención de algo inusual en las condiciones que hoy prevalece entre el hostigamiento y persecución del poder contra quienes ejercen y defienden el quehacer informativo.

Porque sorpresivo para muchos de los medios convocados y que no tuvieron miedo de asistir o ser vistos por aquello que los “besara el diablo” ante la mafia de las “Z” que manipulan y lucran a manos llenas desde la (in)comunicación social del bedollato, se recibió con efusividad el lance:

“Un reconocimiento a los medios de comunicación que como nunca antes en la historia han defendido con garras y los dientes -la están defendiendo a toda costa- la libertad de expresión. Esa libertad que costó décadas construir y que hoy corre serio peligro”.

Con el escenario a su favor, la gente literalmente dando su apoyo para lo que venga con AMA Michoacán, Alfonso Martínez Alcázar dejó esta convocatoria:

“Este levantamiento tiene que ir por todo nuestro estado contagiando a la gente, activándolos, poniéndolos a trabajar, preparando iniciativas que presentemos ante el Congreso de todo aquello que sabemos tiene que mejorar; organizarnos como ciudadanos para sacar adelante a nuestro Estado”…

Como evidencia irrebatible que el hartazgo va más allá de cuestiones electoreras o de simple politiquería anticipada, como ya atacan a AMA Michoacán desde la visceralidad morenista, resaltaron los mensajes que dejaron como testimonio perfiles disímbolos, personas de carne y hueso, que dieron su nombre, mostraron su rostro y se dijeron apoyadores desde ya de ese ‘Levantamiento’. Todos ellos, antes del mensaje principal:

Sofía Bárbara Chávez quien representó a México en la NASA de manera reciente y presumió tener la valentía de unirse a este levantamiento “para llevar a Michoacán más allá de las estrellas”.

Abelardo Lozano Contreras, del gremio transportistas oprimido por la delincuencia que hoy siembra un imperio de terror en carreteras y caminos del país y de lo que Michoacán no es ajeno, quien narró pasajes de la pesadilla que representa para ellos transitar por esas vías en este gobierno.

Verónica Villaseñor, madre de una maestra víctima del feminicidio quien debió dejar el alma en el camino hasta encontrar justicia para su hija, alzó la voz con el lamentó por vivir en un Estado donde “para nosotras salir de noche es un riesgo, tomar un Uber es un riesgo, existir es un riesgo”.

José Arturo Barragán, migrante de origen michoacano quien lamentó vivir en un país “donde mi existencia es un delito… pero desde enviamos remesas que superan en mucho los programas asistencialistas del gobierno. Mandamos dinero cada semana, pero el dinero no abraza, no consuela a millones de familias partidas por las ejecuciones, desplazamientos, desapariciones de nuestra gente”.

Cortesía de Manolo Treviño
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