“Hay edificios que no se derrumban, pero aun así se caen: se desploman en confianza”.
Marco Aguilar
Ayer, una nueva fuga de gas en el Mercado Municipal Vasco de Quiroga volvió a encender el miedo entre usuarios y locatarios. Es la tercera en menos de un año. El edificio tuvo que ser desalojado y el pánico se extendió rápidamente. Afortunadamente no hubo víctimas, pero eso no disminuye la gravedad del hecho.
El comunicado oficial asegura que la fuga se originó durante el abastecimiento del tanque estacionario en la terraza, debido a una línea vandalizada durante la madrugada. Según Protección Civil, el suministro se cortó de inmediato y no hubo lesionados. Las actividades -afirman- continúan con normalidad.
Pero la “normalidad” es, para muchos, una ficción administrativa.
Desde distintas escuelas se envió aviso urgente a los padres para recoger a sus hijos ante un “riesgo latente”. Los comerciantes, por su parte, manifestaron enojo, miedo y una exasperación acumulada: fotos, videos y audios circulan mostrando un malestar constante que la autoridad parece incapaz -o renuente- a ver. Lo que se vive no es un episodio aislado, sino un clima de desconfianza, cansancio y hartazgo por la calidad del inmueble.
Porque hay una verdad que no puede maquillarse: la autoridad municipal, responsable directa de la operación y la seguridad del mercado, no ha sabido escuchar, ni actuar, ni prever.
LO QUE DEBE HACERSE -Y NO ADMITE DEMORA-
- Evaluación profesional completa de todas las instalaciones: gas, electricidad, agua potable, drenajes, ventilación, rutas de evacuación, estructuras, accesos y señalética.
- Certificación técnica independiente, pública y verificable, que garantice que el edificio puede operar sin poner en riesgo a trabajadores y consumidores.
- Revisión permanente, con reportes periódicos abiertos a la ciudadanía y a los propios locatarios.
- Creación y capacitación de un cuerpo de mantenimiento especializado, preparado para emergencias.
- Formación obligatoria para comerciantes y personal operativo en evacuación, primeros auxilios y protocolos de seguridad.
Esto no es opcional. Es responsabilidad legal y ética.
LA RESPONSABILIDAD POLÍTICA TAMBIÉN TIENE NOMBRE
A casi un año de su inauguración, el mercado exhibe vicios ocultos, fallas graves y omisiones que ya no pueden ignorarse. En su momento, la entonces titular de SEDUM, Gladyz Butanda, se ocupó más en promover su imagen que en garantizar un proyecto seguro, funcional y técnicamente sólido. Las promesas se desvanecieron; los hechos hablan. El edificio no está a la altura de lo prometido ni de lo que los comerciantes merecen.
La confianza pública se deteriora cuando la autoridad improvisa y evade; se reconstruye sólo con responsabilidad asumida, técnica, seria y transparente.
Ojalá nunca tengamos que lamentar una tragedia.
Si algún día ocurre una tragedia, no será un accidente: será la consecuencia anunciada de una cadena de descuidos y soberbias.
Y entonces, sí: habrá responsables.
LLAMADOS A LA ACCIÓN CONCRETOS
- Convocar audiencia pública en el mercado con autoridades, expertos independientes y representantes de los locatarios en los próximos 7 días.
- Solicitar por escrito a la autoridad municipal el informe técnico preliminar en un plazo máximo de 48–72 horas.
- Pedir autorización para que una instancia técnica independiente (colegios de ingenieros/arquitectos o despacho acreditado) realice la evaluación y entregue un dictamen público.
- Crear un canal de comunicación directo (teléfono, correo y/o grupo de mensajería) entre comercio, escuelas y Protección Civil para alertas tempranas.



