DE PE A PA/Cerdolandía

Alberto Vieyra Gómez.

El filósofo de Güemez solía decir irónicamente “y el que tenga marranos, que los amarre y el que no, pues no”. Esa máxima seria adoptada en el quehacer político de México y no faltaban los rancherotes alcaldes que la reproducían cada que veían que los marranos hacían destrozos en las milpas y le daban en la rechintola a los sembradíos.

¿Usted amable lector o radioescucha ha visto cómo los puercos en cerdolandía se debaten en el lodo y el estiércol?

Sirva este sucio ejemplo para decir que, en el Senado de la República junto con otras instituciones nacionales viven hoy en la vil porquería, porque unos dizques aprendices de política que más bien lucran en política disfrazándola de austeridad y honestidad. El Senado es una de esas vergonzosas instituciones en la que los cerdos llamados senadores destrozan leyes y hacen trisas el estado de derecho en México, rindiendo culto al estado de derechueco.

El jueves pasado, a la hora en que salen los espantos aprobaron la ley del amparo que les envío la señora presidenta científica y por órdenes de quién sabe quién, los marranos del Senado le metieron un artículo transitorio al único artículo de dicha ley para hacer retroactiva la ley de amparo y evitar así que sigan prosperando los amparos que los padres de los niños con cáncer interpusieron contra el marrano del primer sexenio en cerdolandía, ese que hoy dicen que permanece escondido en algún lugar equis y que ha sido señalado tantas veces por Estados Unidos como el jefe de jefes de la mafia del narco llamado AMLO.

Hasta este lunes 6 de octubre al medio día, en la Cámara de Diputados no se había recibido la marranada que se hizo en cerdolandía y es que versiones de todo tipo decían que serían los señores marranones del senado los que la corrigieran, es decir que le echaran más estiércol. No se puede, no pueden hacerlo porque la minuta tiene que ir a la Cámara de Diputados y esperar a que la Cámara Baja la regresé a la Cámara Alta para que corrijan sus marranadas. ¡Qué vergüenza! Habrá que mandar a esos marranos legisladores al instituto patrulla para que aprendan que:

Desde hace más de 2 mil años, los sabios juristas romanos creadores del derecho que rige a la humanidad decían: lex retro se refiere al principio legal “lex retro non agit”, que significa la ley no actúa retroactivamente. Este principio fundamental establece que las leyes no deben aplicarse a acciones ocurridas antes de que la ley fuera promulgada, con el fin de proteger la autonomía individual y la certeza jurídica.

Para el probo jurista Gerardo Laveaga Rendón, la marranada que incluyeron los senadores empujada por un senador de apellido ladrón “es escalofriante”. Dice: “Los asuntos que se encuentran en trámite al entrar en vigor el presente decreto, continuarán tramitándose hasta su resolución final conforme a las disposiciones que establece este decreto y no serán revocadas”.

¿Entonces, qué paso se les hizo bolas el engrudo, hubo “malicia”? Ricardo Morenal dice que no hubo “malicia”.

Esto es anticonstitucional que va contra el espíritu del artículo 14 de la ley de leyes. No hay duda, que hubo malicia, hasta la presidenta científica dice que ella no mando eso. ¿Entonces qué hubo? Hubo entonces ignorancia, estupidez. “Prefiero que sea malicia”, subraya Gerardo Laveaga en entrevista con José Cárdenas.

Pero, no hay duda que en cerdolandía se conjuga todo y ahí regresaremos pronto porque hay asunto hasta para aventar pa’rriba.

(Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad estricta del autor).

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