El vapeo es una práctica que puede provocar el desarrollo de enfermedades crónicas y frecuentemente funciona como un primer paso hacia la adicción, señalaron autoridades de salud.
Esta práctica no es inofensiva y puede afectar gravemente la salud física con hemorragias nasales, tos, sinusitis, falta de aire, asma, dolor de cabeza, náuseas, irritación en los ojos, nariz y garganta hasta daños en los órganos, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, arterosclerosis e infartos al corazón.
Además de resequedad en la piel de la nariz debido al propilenglicol, un componente químico presente en los líquidos de estos productos, esta sustancia, al deshidratar las membranas mucosas de los senos nasales, puede causar irritación y sequedad. Además, existen estudios que sugieren una posible relación con ciertos tipos de cáncer.
El vapeo, o uso de cigarrillos electrónicos, se ha vuelto una práctica cada vez más común entre adolescentes y jóvenes, impulsada por sabores llamativos y la creencia de que es “menos dañino” que fumar tabaco. Sin embargo, la evidencia científica demuestra que esta práctica no es inofensiva y puede afectar gravemente la salud física, mental y social.



