Alberto Vieyra Gómez.
Para el periodista Jorge Fernández Menéndez, el senador Adán Augusto López, “hermano” del alma de López Obrador es el típico mafiosillo de las grandes bandas criminales internacionales y la mayoría de los colegas periodistas que cubren la fuente parlamentaria en el Senado describen a ese mafiosillo legislador, al que apodan el padrino del Bienestar, el mismo que doblegó al más puro estilo de los grandes mafiosos a los Yunes Márquez para conformar la espuria mayoría legislativa de Morena en el Senado de la República y que ha permitido el destrozo de las instituciones nacionales, Adán Augusto es descrito con una sonrisa y una mirada diabólica.
Adán Augusto odia con toda su alma a la prensa y periodistas críticos, pero el pasado jueves Televisa describió al polémico senador morenista como un evasor de impuestos, pues según el reportaje presentado, el ex gobernador de Tabasco, hoy embarrado por sus nexos con el grupo mafioso de La Barredora obtuvo 79 millones de pesos de ganancias por venta de ganado, herencias, renta de inmuebles y servicios profesionales por los cuales solamente pago de impuestos 1.9 millones de pesos, es decir solamente un 2.4% del 35% que debió declarar de ISR durante el periodo 2024-2025.
Entre esos recursos por servicios profesionales se presume que podrían figurar muchos millones que conforman un jugoso guardadito de millones de pesos de los dineros que le otorga el Senado de la República para que sean repartidos entre los integrantes de los senadores que conforman la bancada de Morena por sus servicios a la patria.
No pocos legisladores morenistas que piden guardar sus nombres en el anonimato hablan de que los recursos destinados al Senado son para actividades diversas y no requieren de fiscalización alguna, es decir son recursos discrecionales por los que a nadie le tiene que dar cuenta.
El caso es que Adán Augusto odia a los periodistas y a la prensa y como le ordenaron de Palacio Nacional aclarar el asuntito de la evasión de impuestos, que parece tener una dedicatoria desde mero arriba del poder, pues tuvo que hacer de tripas corazón y exhibirse ante los periodistas con esa típica sonrisa diabólica y negándolo todo, pero el nuevo asunto de la evasión fiscal lo hunde junto con el escándalo del mafiosillo Hernán Bermúdez.
Sobre este asunto que esta calcinando al muy probo senador que presume de ser muy docto político, el periodista Jorge Fernández Meléndez escribió el pasado 19 de septiembre en su columna titulada Todos los hombres del presidente, en la que hace un paralelismo entre el caso Watergate que hundió a Richard M. Nixon en Estados Unidos y el escándalo que hoy hunde a López Obrador. Dice:
“En el caso de La Barredora, el gobierno en lugar de fortalecerse en torno a su propia historia ha hecho de todo para tratar de limitar los daños y no llegar hasta Adán Augusto López y otros personajes relacionados con una organización criminal que fue creada y operada durante el sexenio pasado y que iba mucho más allá de Bermúdez Requena. No sólo eso, la historia de La Barredora se está ligando íntimamente con la otra trama que se trató de contener: la del llamado Marinagate. Los vasos comunicantes entre ambas operaciones criminales con sus personajes centrales son públicos y ante cada negativa, ante cada intento de evitar la investigación sobre Adán Augusto López o sobre el exalmirante secretario Rafael Ojeda, en realidad se está haciendo más evidente su presunta participación.
En el caso Watergate se hizo tanto para proteger al presidente Nixon y a sus colaboradores más cercanos, que los desmentidos y mentiras fueron cercando al mandatario hasta que el círculo se cerró en torno al presidente y sus colaboradores.
En las historias sobre el contrabando de combustibles y La Barredora, las contradicciones son tantas, que van desde algo que debería ser muy sencillo, como especificar en qué fecha inició la investigación (la presidenta Sheinbaum confirmó que comenzó en marzo, lo que desmiente lo dicho por el fiscal Gertz sobre la denuncia de hace dos años del exsecretario Ojeda) hasta la relación de involucrados: es imposible que una red tan vasta que funcionaba en buena parte del país haya sido operada por un puñado de personas, tan imposible como que se pudieron operar aduanas, trenes, barcos, distribuir y comercializar millones de litros de combustible sin complicidades de todo tipo”.
. (Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad estricta del autor).



