Cuauhtémoc Ramón López Silva
Entiéndase que un Juzgador, es toda aquella persona que resuelve conflictos con sustento legal (leyes) y en base a hechos probados.
Esta semana en México vivimos un hecho histórico, el nombramiento de nuevos Juzgadores integrantes del Poder Judicial Federal, Estatal y de ministros integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Personas que fueron elegidas legal, “ya que cumplieron los parámetros y requisitos que la propia norma establece” para su nombramiento.
Pero, ¿esa legalidad les alcanza para ser legitimados por la sociedad? para poder entender esta circunstancia debemos analizar, el nacimiento de estos juzgadores del bienestar.
Para que el día de hoy fueran nombrados, fue necesario reformar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para que los recién nombrados jueces y magistrados fueran elegidos mediante el voto popular, pero ¿creen ustedes que es lo único que debió ser atendido para este cambio de poderes?
Debió existir una revisión a profundidad, porque hoy vemos a juzgadores vinculados a la delincuencia organizada (como si defender a delincuentes sea un delito) entonces el ser abogado no tendría razón de ser. Lo preocupante el día de hoy, el ser un juzgador y tener relación o afinidad con partidos políticos, eso sí es algo preocupante, porque ya su decisión puede ser controlada o manipulada por intereses políticos y no con objetividad y estricto apego a la norma.
Y esto no puede ser diferente, ya que, quien ha tenido oportunidad de ser parte de la procuración de justicia, se han unificado criterios con el simple fin de generar política criminal, ¿Qué nos espera hoy que jueces, magistrados y ministros que en su gran mayoría tiene afinidad política? Claro, la intervención de Estado en resoluciones judiciales.
Hoy está en riesgo el único poder que generaba contrapeso, a un Estado que tiene el control de un constituyente qué está a merced de este. Y el legado que nos dejara Don José María Teclo Morelos Pavón y Pérez en los Sentimientos de la Nación “Que todo aquel que se queje con justicia, tenga un tribunal que lo escuche, lo ampare y lo defienda contra el arbitrario” hoy se pierden en el olvido de nuestra ignorancia.
(Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad estricta del autor).



