Alberto Vieyra Gómez.
Con Nepal, Sri Lanka y Bangladesh ya suman 3 naciones en Asia en las que ha estallado en los últimos dos años la furia y el descontento social, a cargo de la llamada “Generación Z”.
¿Pero, qué es la Generación Z? Bueno, se trata de un movimiento social encabezado principalmente por jóvenes cuya furia por el descontento social provocado por gobernantes déspotas y autoritarios que suelen darse una vida derrochadora como si fuesen potentados, mientras que amplios sectores de la población viven de milagro.
El pasado lunes, la Generación Z le hecho muchas cosas de varón y mandó a la rechintola a sus dictadores gobernantes allá en Nepal, quemándolo todo a su paso desde el Parlamento, la Casa de Gobierno y la esposa del presidente de Nepal también sería consumida por las llamas, mientras que su collón marido huía en una canastilla rescatado por un helicóptero.
¿Qué nos dice semejante furia social? Pues que a los jóvenes que conforman la Generación Z ya les cayó el veinte de que los politicastros y esas lacras sociales llamadas partidos políticos reducen a la gente, incluyendo a los jóvenes en pagadores de impuestos y viles objetos de uso electoral. Si, la carne de cañón y hasta les regalan dádivas para que sigan votando por ellos.
Por eso dicen allá en mi tierra los rancheros con justa razón que “cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar” y les queda como anillo al dedo a esos derrochadores politicastros de la 4T de Morena, esos que nos presumen a mañana, tarde y noche de que su mística es la austeridad republicana, franciscana y no sé cuántas mafufadas mafufas dicen, y que “el pueblo bueno y sabio” que se deja engañar por esos derrochadores como el hijo de ya sabe quién… que se acaba de ir de vacaciones derrochando nuestros dineros públicos en los mejores hoteles y tiendas de primer mundo en Japón.
Otros como Mario Delgado que cobra como titular de la SEP lo hicieron en Portugal durante este verano, otros como la gobernadora de Campeche por las principales naciones europeas y no se diga Ricardo Monreal que cobra como mandamás de los diputados morenistas y sin faltar el llamado porro legislativo Gerardo Fernández Noroña.
Ese que hoy llora y llora porque los campesinos morelenses le quieren quitar su casa de 12 millones de pesos que adquirió sospechosamente, aunque no es difícil suponer que la obtuvo por esas incalificables artes del poder cuando engaña diciendo que la obtuvo mediante un crédito bancario, pero resulta que los bancos no le prestan a nadie si no lleva las escrituras de su casa y esa casa no tiene escrituras porque está en un predio comunal.
Y los comuneros de Morelos se preguntan ¿cómo diablos obtuvo la casita del silencio, así le llaman, cuando entre los comuneros el señor diputado resulta ser un politicastro indeseable? Y ante esa infame realidad tendrá que agarrar sus tiliches y largarse con su música a otra parte.
Pero, no solamente es el derroche de recursos a cargo de los politicastros de Morena, mientras millones de compatriotas no cuentan ni con un palomar y mientras la corrupción que acaba de aflorar encuera por completo al presidente más mentiroso que ha tenido México: Andrés Manuel López Obrador, que le dio en toditita la torre a las instituciones nacionales entre ellas a la Secretaría de Marina, catalogada como una institución ejemplar con la que hoy el gobierno de Donald Trump no quiere tener ningún nexo.
Porque la corrupción por el huachicol fiscal al más alto nivel en tiempos de AMLO es histórica y esa corrupción ha dejado ya una cauda de muertes sospechosas de militares involucrados en la transa del huachicol. Y esto apenas comienza y doña Claudia tendrá que hilar fino porque la bestia trumpiana no quiere saber nada de nuestros hombres del mar, a los que AMLO puso perversamente en las aduanas y otros puntos estratégicos para que le hicieran el trabajo sucio.
(Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad estricta del autor).



