Alberto Vieyra Gómez.
“La mentira dura mientras la verdad llega”, así reza el sabio refrán y los rancheros allá en mi pueblo lo usan a menudo para reflejar la idea de que la mentira se propaga rápidamente y puede ser muy efectiva para engañar por un tiempo; pero la verdad, aunque se tome más tiempo en llegar, es imparable y finalmente se impone. O como decía la famosa frase del célebre autor de los libros El príncipe y El Mendigo, Mark Twain: “Una mentira puede dar la vuelta al mundo mientras la verdad aún se está poniendo los zapatos”.
Caray, ¿a qué viene tanta filosofía en tan poco tiempo?
Bueno, la fiscal de Estados Unidos, Pamela Bondi les hecho a perder su mentiroso teatrito a López Obrador y a su alumna la presidenta científica quienes se pasaron un año exigiendo información a los gringos sobre el rapto, entrega, secuestro o lo que haiga sido, como haiga sido del Mayo Zambada que fue entregado al FBI en un aeropuerto norteamericano por su ilustre ahijado y negaron hasta hoy rotundamente que el gobierno de México supiese algo sobre la captura del jefe de jefes del narco Ismael “el Mayo” Zambada.
Pero llegó la verdad sobre la asquerosa mentira cuando la fiscal Pamela Bondi reveló: “Agradecemos a las autoridades mexicanas por toda su ayuda para traer a todos estos líderes ante la justicia norteamericana. No daré detalles sobre cada caso”.
Claro, que cuando Pamela habla de “todos”, se refiere también al “Mayo”, quien en México jamás fue detenido en casi 50 años de delinquir y que, según declaro ante su juez, en los últimos 30 años sobornó y corrompió a “policías, militares y políticos”, de los que durante casi seis años López Obrador era presidente.
¿Cómo quedan AMLO y Sheinbaum? Pues en el vil ridículo y exhibidos como Pinochos mentirosos que engañaron a los mexicanos por casi 1 año y doña Claudia siempre con la perorata de que la DEA y demás organizaciones de inteligencia norteamericanas no actúan en México porque somos “una nación libre, soberana e independiente”. Sí, cómo no. ¿Y su nieve de qué la quieren?
Todavía la señora presidenta va más allá y advierte que Estados Unidos no se atreverá a perseguir militarmente a politicastros mexicanos catalogados por Donald Trump como “narcoterroristas” porque “los mexicanos tenemos el himno nacional, en el que un soldado en cada hijo nos dio”. ¡Qué demagogia tan cínica!
Cuando sabemos que aviones espías, drones y otros objetivos de inteligencia norteamericana vuelan permanentemente en los cielos de México en busca de los malvados, como ocurrió hace apenas dos semanas en Valle de Bravo y otras latitudes del Estado de México.
¿Cómo quieren que se les crea a estos politicastros cuando su sello distintivo es la mentira, que es propia de Satanás, “el padre de la mentira”?
La cuestión es que los gringos les volvieron a agarrar los dedos con la puerta a los dos presidentes cuatroteístas por el caso del “Mayo” Zambada.
¿Cuántas otras mentiras de a kilo nos echan todos los días y nosotros les creemos como si fueran verdades?
Y se esperaban los moquetes entre una clase política violenta que en México y Estados Unidos están haciendo de la violencia política el pan nuestro de cada día.
El chilloncito, Gerardo Fernández Noroña sufrió un ‘no me olvides’ a manos del jerarca nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas. El porro Fernández Noroña, la perdió de calle ante los cocolazos que le dio el priista, pero por lo visto Fernández Noroña forma parte desde ahora del basurero legislativo morenista porque el escándalo que se ha armado con su casa de casi 13 millones de pesos en Tepoztlán, Morelos no lo dejará ni a sol ni a sombra para que disfrute su millón de pesos mensuales que gana como líder del senado mexicano.
¡Una vergüenza nacional!
(Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad estricta del autor).



