Alberto Vieyra Gómez
En las primeras dos décadas del naciente PRI, México registró un crecimiento económico del 6.4% del PIB. Había un desempleo de 2.4% y una inflación de 2.2%, es decir que no había prácticamente desempleo y la inflación era bajísima.
De 1958 a 1968, México registraría el llamado milagro mexicano, es decir que el crecimiento económico de la nación azteca seria del 7%. Tales indicadores económicos espantaron a los Halcones de Washington, quienes juraron parar a México a cualquier costo, pues descubrieron que en el patio trasero de la Casa Blanca estaba naciendo una nación de primer mundo.
Por aquellos años, el tío Sam pedía y pedía petróleo al entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz, quien se negaría rotundamente a proporcionar el crudo a Estados Unidos.
Ese sería el principal pretexto para desestabilizar a México mediante la CIA norteamericana durante el conflicto estudiantil de 1968, año en el que estaban en puerta las olimpiadas modernas que se transmitirían al mundo vía micro ondas y también estaba la efervescencia política por el relevo presidencial de 1970. Esos fueron los 3 principales factores que influyeron en el descarrilamiento de la economía nacional.
¿Por qué hago historia?
Mire usted. Más de 8 décadas después, nos hablan de otro milagro en el que supuestamente 8 millones de mexicanos salieron de la pobreza.
En México ya no gobierna el PRI, sino una izquierda que resulta sumamente incómoda para los Halcones de Washington, es decir que estamos ante dos ideologías totalmente antagónicas como son el capitalismo y la izquierda comunista que siempre ha sido veneno puro contra el capitalismo.
Hace un par de meses este gobierno incómodo para Estados Unidos destruyó el Coneval, encargado de medir y medir muy bien los índices de miseria en México. Y sus funciones se las echaron de tajo al Inegi, una institución creada por el PRI que goza de una solidez y una credibilidad única, pero esta vez que el Inegi nos sale con que en los últimos dos años 8 millones de compatriotas dejaron de ser pobres. Yo la verdad me niego a creer en semejante milagro y le voy a decir por qué:
Tan sólo de lo que va del gobierno de la presidenta científica se han perdido en México más de 54 mil empleos y la generación de nuevos puestos de trabajo es muy poca. Por si fuera poco, la productividad y la creación de nuevos empleos también es pírrica.
¿De dónde surge el milagro de la 4T?
Según ellos, de las dádivas gubernamentales que se otorgan cada dos meses a los adultos mayores, a los discapacitados, a los niños y jóvenes escolapios quienes ahora tienen para comprar las cocas, los chetos, las chelas y en el caso de los jóvenes de ayer para comprar medicinas y gracias a Dios que existe las Simi Farmacias, porque AMLO dejó un desastre de salud pública con la cual engaño a los mexicanos de que el país estaría mejor que Dinamarca en materia de salud.
Pues sí, el Inegi nos sale hoy con ese milagro de la 4T de que 8 millones de mexicanos salieron de la pobreza, aunque también nos dio noticia buena y una mala, es decir que Chiapas, Oaxaca, Puebla, Guerrero, Veracruz, Michoacán y Zacatecas entre otros, siguen siendo los estados de la república con mayor miseria.
Nos queda claro que el milagro que nos da a conocer el Inegi será oro molido para la 4T en próximas elecciones del 2027 y 2030 porque esos 8 millones de compatriotas que salieron de la miseria seguirán siendo el gran botín electoral de Morena.
Me asalta una recaniga pregunta: ¿Cuánto tiempo aguantará el gobierno de la 4T el trote ultrajando la dignidad humana para seguir disfrutando en el poder gracias a ese apetitoso botín electoral de votos, perdón de 8 millones de compatriotas que salieron de la pobreza?
(Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad estricta del autor).



