Alberto Vieyra Gómez.
Desde que en 1848, Estados Unidos se agandallo mediante una guerra 2 millones 547 mil 242 km² de nuestro territorio, el pan nuestro de cada día ha sido para los mexicanos que fueron tragados por el imperio Yankee y para quienes han migrado de México a la reconquista de esos territorios, el racismo de fundamentalistas Yankees en su mayoría originarios de Inglaterra y de las llamadas 13 colonias.
A los mexicanos de allá y de acá no nos bajan de sabandijas o como la “basura del mundo”, término que nos ha dado la bestia trumpiana, Donald Trump, quien hoy endulza los oídos y los ojos de esos fundamentalistas racistas con provocaciones que están incendiando a Estados Unidos.
Eso es lo que quería la bestia trumpiana para justificar que esos migrantes mexicanos son seres salvajes y criminales que han invadido a Estados Unidos, cuando en realidad de lo que se trata es de ir en post del sueño americano no solo para contribuir a la economía norteamericana “haciendo los trabajos que ni siquiera los negros quieren realizar”, como bien diría Vicente Fox, sino arreglando su problema económico.
Los disturbios que hemos visto en los Ángeles, la ciudad con más mexicanos en Estados Unidos podrían ser el inicio del Waterloo político de Donald Trump y la crisis migratoria podría multiplicarse en todo EE.UU. provocando que el presidente número 47 de Estados Unidos incurra en violaciones a la Constitución como ahora ha incurrido en el caso de los Ángeles destacando a más de 700 marinos y otros 2 mil que busca poner en toda la franja fronteriza con México pero de la Guardia Nacional, algo que no le han autorizado ni el gobernador Angelino ni el Congreso norteamericano, que solamente le autorizaría la invasión de militares en caso de alguna insurrección generalizada y no es el caso.
La sabandija del poder Yankee no se manda solo, pero como dice el gobernador de los Ángeles, Gavin Newsom quien no baja a la bestia trumpiana de dictador y tiene razón porque Donald Trump pasará a la historia como un contumaz republicano racista que en el mundo es tildado de loco por sus políticas aberrantes y populistas.
Donald Trump es de esos especímenes que se hacen odiosos por el mundo. Tiene ya muchos frentes abiertos que podrían llevarlo a que se repita la historia de Richard M. Nixon, quien hace medio siglo sucumbió ante el escándalo ‘Watergate’ y a Donald Trump le trae todas las ganas del mundo el magnate Elon Musk, dueño de 7 mil satélites quien rompió con la bestia trumpiana y hoy lo exhibe como un presidente depravado sexualmente que ha sido capaz de realizar orgias en compañía de otros magnates con jóvenes menores de edad y el escándalo podría escalar cuando el Congreso Norteamericano mandé a la rechintola a Donald Trump por el negocio del siglo que está haciendo con toda su familia con las criptomonedas y otros asuntos de muy grueso calibre que le tienen guardados en la Corte Suprema.
Por lo pronto, la sabandija provocadora le seguirá quitando el sueño a nuestros compatriotas, que lejos de ser condenados en sus protestas en EE.UU. por la presidenta científica deberían ser exhibidos como héroes nacionales que luchan fuera de nuestras fronteras para que sus familias no mueran de hambre en México, donde los gobiernos de todos los colores y sabores no han sido incapaces de hacer realidad sus bienes.
(Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad estricta del autor).



