Alberto Vieyra Gómez
En 1933, Adolfo Hitler arribó al poder cuando Alemania tenía un desempleo de 7 millones de alemanes. Hitler que se conducía como un Dios populista, quien prometió que en 1 año esos 7 millones de desempleados estarían trabajando. Lo cumplió.
¿Siete millones de desempleados trabajando ya en un año? Pues sí, estaban trabajando en las fábricas de armamento. Hitler había hecho el milagro y por ese milagro los alemanes le perdonaron todas sus locuras, incluyendo el Holocausto, sí, el exterminio en campos de concentración de unos 7 y medio millones de judíos.
Alemania y Hitler se preparaban para la guerra del horror y el exterminio. Históricamente la humanidad ha conocido a muchos locos como Hitler.
¿Por qué hago historia? Mire usted, todo México y este átomo de la comunicación nos hemos estremecido con un hallazgo macabro ocurrido hace unos días en el Estado de Jalisco, en el municipio de Teuchitlán en el Rancho Izaguirre, propiedad del Cártel Jalisco Nueva Generación y el cual era utilizado como campo de concentración y exterminio como lo prueban los más de 400 pares de zapatos, cientos de maletas y restos de víctimas que eran quemados como en los campos de exterminio en Alemania. Jalisco ocupa el primer lugar a nivel nacional con más de 14 mil desaparecidos en el último sexenio.
Soy enemigo de la apología del crimen, pero desafiare a los desalmados del crimen organizado y a sus aliados del gobierno para hacerme eco de las desdichas y mala suerte de un pueblo que es víctima de politicastros emanados de la venenosa partidocracia que se han convertido en lacras sociales y han llevado a la república al desastre que hoy nos exhibe ante el mundo como una nación macabra, bárbara y una sociedad morbosa, a la que ya nada, absolutamente nada le asombra como no sean crímenes y más crimines cada vez más sádicos, espeluznantes e indescriptibles.
Lo asombroso es que en el Rancho Izaguirre servía como campo de adiestramiento para sicarios y para quemar vivos o muertos a las víctimas que eran secuestrados, que encabezaban los ejércitos de sicarios o que deliberadamente eran asesinados para que ese lugar del horror siguiera operando bajo la complicidad de gobernantes corruptos e inmorales que deben pagar en cárceles con la pena de cadena perpetua.
Sí, ese rancho había sido asegurado por la Fiscalía del Estado de Jalisco desde septiembre del año pasado, pero siguió operando por algunas inconfesables artes que ocurren en el estado mexicano, en el que no se sabe en dónde comienzan las mafias o dónde terminan los mafiosos. Todos parecieran estar coludidos. El Estado pareciera estar podrido y esa podredumbre ha enfermado emocionalmente al tejido social.
¿Por qué seguía operando ese horroroso campo de exterminio en Guadalajara, que por cierto fue descubierto por el Colectivo Guerreros de Jalisco? ¿En verdad el gobierno municipal no sabía nadita de nada de esos horrores? ¿Lo sabía entonces el gobierno del Estado, encabezado por Enrique Alfaro o lo supo el actual gobernador Pablo Lemus, ambos del partido Movimiento Ciudadano ese que dice que es la gran opción política en México para el próximo siglo?
¿Lo sabía acaso el gobierno de la república que encabezaba Andrés Manuel López Obrador y se mantuvo en secreto por aquella infame política de los “abrazos y no balazos”, lo sabía el Ejército y la Guardia Nacional, corporación que tuvo la primera evidencia de la escuelita del horror? ¿Por qué seguía operando, entonces?
La respuesta la tiene usted amable lector y radioescucha. Es usted el que tiene que razonar una y otra, y otra vez y otra vez, si como electores estamos llevando al poder a politicastros sin alma que están coludidos con el crimen organizado, como reiteradamente lo dice Donald Trump y la Casa Blanca, a diario.
¿Será que desde Estados Unidos se ve mejor la barbarie que pasa en México y por ello hablan de un narcogobierno?
No se pierda nuestro próximo capítulo de CAMPO DE EXTERMINIO (III PARTE).



