José Cruz Delgado
Mal hace el gobernador de Michoacán, el morenista Alfredo Ramírez Bedolla con meterse en pleitos con la iglesia católica tal parece que no tiene quien lo asesore adecuadamente, meterse en pleitos con el Arzobispo de Morelia, Carlos Garfias, no es cosa menor, sobre todo sabiendo el poder que tiene y que electoralmente le es contraproducente a su partido Morena.
Tal parece que la cacería que ha emprendido contra el jerarca católico es una venganza por ser amigo del ex gobernador Silvano Aureoles. Creo que Ramírez Bedolla no alcanza a vislumbrar el alcance de sus acciones vengativas.
Creo desde mi muy punto de vista personal, que al gobernador le faltó tacto político, pues debió tener primero un acercamiento con el Arzobispo y ver cómo estaba el asunto de las mencionadas camionetas que tanto escándalo han causado y ventilar el caso ante la opinión pública, de no comprobarle que hubo irregularidades en dicha compra o adquisición se puede meter en un gran lío, es como meterse con Sansón a las patadas.
La feligresía católica nunca le perdonará esta afrenta y puede verse reflejado en las urnas en el 2027, tal parece que en el último tramo de su gobierno quiere ser protagonista de todo y de nada.
Si las unidades fueron adquiridas de manera ilegal y entregadas pues que paguen quien deba pagar, pero no hacer acusaciones temerarias.
Me parece que Ramírez Bedolla tendió una cortina de humo para que no se vea el desmadre que tiene en el estado, sobre todo en inseguridad, pues él mismo ha confirmado la existencia de una investigación por camionetas que el exgobernador Silvano Aureoles Conejo habría donado a la Arquidiócesis de Morelia en acuerdo con el arzobispo Carlos Garfias Merlos, y pide que las regresen para que no haya represalias, fue la amenaza.
Si hubo un desvío de recursos como asegura, debe ser la autoridad competente quien deslinde responsabilidades y no hacer juicios a priori.
“Se está haciendo la investigación, hay un desvío de recursos públicos, fueron compradas para cierto fin y están usándose para otra cosa”, manifestó el titular del Ejecutivo estatal. ¿Si no es una persecución ¿entonces qué es? Tal parece que es un delito que Garfias sea amigo de Silvano.
Insiste en que no es un tema dirigido (persecución) y que quienes estén usando las camionetas que las devuelvan ya para que se aclare la situación, dijo. Porque eso sí, se dice muy considerado, quizás también es así de considerado con los criminales que actúan bajo el amparo de la impunidad.
Y siguiendo con el tema del dizque gobernador, salió con la babosada de que no tiene reportes de cierre de empacadoras de limón en Apatzingán, como lo denunciara el presidente del Sistema Producto Limón, Bernardo Bravo.
Por cierto, parece que llegaron al estado más floreros al estado (450 militares del Ejército y la Guardia Nacional) dizque para reforzar las labores de seguridad en el estado.
Ahora sí irán por los capos o vendrán a protegerlos.
Mire usted, no persiguen a nadie, se dan topones cuando se encuentran de chiripada con los criminales. Ahora bien, todo Michoacán es foco rojo y no unos cuantos municipios.



