Las personas con más posibilidades de sufrir depresión estacional (invernal) son aquellas diagnosticadas con alguna enfermedad psicológica o trastorno bipolar, niños, adolescentes, mujeres y adultos mayores, quienes viven solos, aislados o son inestables emocionalmente.
Sin embargo, el riesgo de depresión se puede presentar en cualquier parte de la población, debido a que su origen tiene que ver con los días cortos, oscuros y fríos de invierno, por ello se recomienda a la gente exposición a la luz solar, incrementar la actividad física, alimentarse sanamente y evitar el consumo de alcohol.
Este trastorno está relacionado con los cambios del clima, que se combina con factores como la pérdida de un ser querido, problemas familiares o duelo; es así, que la familia juega un papel importante en la detección de la depresión.
Algunos síntomas pueden ser cansancio sin causa aparente, apatía, desgano, pérdida de energía, irritabilidad, pensamientos negativos, insomnio o mucho sueño durante el día y falta o aumento de apetito.



