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100 Palabras Felices sí, pero… ¿Seguros?

Paco Ramírez
Cuando en la mañanera del pasado martes 3 de septiembre le preguntaron al presidente López Obrador sobre la respuesta de su administración a la ola de violencia que azota al país, solo acertó a contestar que todos los días se reúne muy temprano con el gabinete de seguridad.
¿Y…?
La perseverancia y la voluntad presidencial son condiciones necesarias, pero no suficientes.
La violencia sistémica que sufre el país desde hace más de una década persiste y se agudiza. La tasa de homicidios dolosos sigue creciendo y cotidianamente somos testigos de actos de barbarie criminal inadmisibles. De acuerdo con el gabinete de seguridad, hasta el 31 de agosto suman 30 mil 137 homicidios en todo el país.
De lo último, Coatzacoalcos, Veracruz; Tepalcatepec, Michoacán; Cuernavaca, Morelos, Guanajuato, Tamaulipas, Jalisco, Baja California, Guerrero y el resto del país, 79 muertos cada 24 horas durante el mes de agosto, casi dos mil 500 en 31 días.
Mientras la apuesta se mantenga en la reunión del gabinete de seguridad todos los días a las 6 de la mañana para contar los muertos, sin una estrategia, las tendencias seguirán al alza.
El número de homicidios dolosos creció 3.2 por ciento entre julio de 2018 y julio de 2019 y no hay estrategia efectiva y clara que alimente la esperanza de pacificación del país, prometida por el presidente López Obrador el pasado 1 de septiembre.
Tan grave y evidente es el problema de la inseguridad, que ante la falta de resultados el propio presidente lo ubicó en su mensaje a la nación como el “principal desafío” y un compromiso: pacificar a México.
Mientras se siga confundiendo disuasión con represión y se mantenga la instrucción de no responder a los embates de los grupos criminales, el desprestigio y la desconfianza hacia las fuerzas armadas caerán en la misma proporción que el fortalecimiento de los grupos delictivos que ya controlan vastos territorios sin oposición alguna.
El gabinete de seguridad del gobierno federal parece ignorar el tamaño del enemigo, al que le da un trato de delincuente común, cuando en realidad es un monstruo del crimen organizado, representa una economía que genera por lo menos 600 mil millones de pesos anuales en México (cifras del Departamento de Estado de Estados Unidos).
Es urgente diseñar estrategias más realistas para apaciguar al país. El gobierno tiene aún la posibilidad de enmendar la estrategia, escuchar a los que saben y proponer grandes remedios para tan grandes males, de otro modo, México seguirá siendo uno de los cementerios más grandes del mundo.
Al Presidente lo cuida el pueblo y ¿al pueblo?
FB: Paco Ramirez
Tw: @ramirezpaco

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